Your browser doesn’t support HTML5 audio
El cementerio municipal de Las Heras se convirtió nuevamente en el escenario de un procedimiento vinculado al tráfico de estupefacientes. Durante las primeras horas de la mañana del viernes, lo que se preveía como una rutina habitual de limpieza, desmalezamiento y mantenimiento a cargo de los cuadrilleros comunales, derivó en el descubrimiento de 13 envoltorios sospechosos esparcidos en distintos rincones del predio. La posterior intervención de las fuerzas policiales y de los peritos químicos confirmó el secuestro de clorhidrato de cocaína, un hallazgo que vuelve a poner en la mira los mecanismos de acopio y descarte utilizados por las redes de comercialización ilegal en la región.
Tras la llamada de alerta efectuada por las autoridades municipales, efectivos de la División Comisaría Primera se presentaron en el predio para preservar la escena y llevar a cabo el levantamiento formal de las dosis. Según pudo saber La Opinión Austral, de acuerdo con el pesaje oficial y la tasación posterior, la sustancia incautada alcanzó un total de 15,8 gramos, con una cotización estimada en el mercado negro local que roza el $1.300.000. Minutos más tarde, especialistas de la División de Investigaciones (DDI) sometieron la sustancia al test de campo por reactivos químicos, obteniendo un resultado indudable para clorhidrato de cocaína fraccionada y acondicionada para su venta al menudeo.
La gravedad del escenario motivó la notificación inmediata a Lucas Colla, titular de la Fiscalía ante el Juzgado Federal de Caleta Olivia, quien dispuso el resguardo de la prueba y su posterior remisión al juzgado correspondiente. Sin embargo, el dato central que encendió todas las alarmas en el fuero federal radica en la geolocalización y el formato del hallazgo. Fuentes ligadas a la causa confirmaron que el sector donde los empleados comunales encontraron los paquetes coincide con precisión milimétrica con el espacio donde, apenas unos días atrás, un ciudadano de nacionalidad dominicana intentó desprenderse de una bolsa con más de 300 gramos de cocaína y marihuana justo antes de ser interceptado y detenido por las fuerzas de seguridad.
Las coincidencias no se agotan en el mapa. La inspección ocular realizada por los peritos reveló que las características del nylon y del anudado en los 13 envoltorios guardan una similitud indiscutible con las dosis recuperadas en aquel primer operativo. Esta constancia técnica alimenta la hipótesis investigativa de que el lugar funcionaba como una suerte de punto de enfriamiento o depósito clandestino, donde los implicados procuraban ocultar pequeñas fracciones para evitar ser atrapados con grandes volúmenes en la vía pública.
Leé más notas de La Opinión Austral
Compartir esta noticia