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Una investigación que avanzó con inusual rapidez en la ciudad de Las Heras permitió esclarecer un caso de estafa con tarjetas bancarias y derivó en un allanamiento positivo en el barrio Cooperativa.
El operativo fue llevado adelante por personal de la Comisaría Segunda, con la colaboración de efectivos de la Comisaría Primera, en cumplimiento de una orden emanada por el Juzgado de Instrucción Penal y Juvenil N°1. La diligencia se concretó en una vivienda identificada como casa 11 del mencionado barrio, donde los uniformados avanzaron sobre una causa por estafa que se había iniciado apenas horas antes.
Todo comenzó el día previo, cuando una vecina se presentó en sede policial para denunciar una situación que, lamentablemente, se vuelve cada vez más frecuente: el uso indebido de tarjetas bancarias tras un robo sin violencia visible. Según relató, alrededor de las 21:30 comenzó a recibir notificaciones en su correo electrónico que advertían sobre la realización de tres compras con su tarjeta de débito.
La sorpresa fue mayor cuando decidió verificar su vehículo y encontró las puertas sin llave y abiertas, aunque sin signos de forzamiento. Del interior faltaba su billetera, que contenía documentación personal y varias tarjetas: una de débito y otra de crédito del Banco Santa Cruz, además de una tarjeta de débito del Banco Santander.
El perjuicio económico no fue menor. En cuestión de horas, la damnificada registró consumos por una suma cercana a los 700 mil pesos, un monto significativo que refleja el impacto directo que este tipo de delitos tiene en la economía cotidiana de los vecinos.
A partir de la denuncia y de las notificaciones electrónicas recibidas por la víctima, los investigadores pudieron reconstruir el recorrido de las operaciones realizadas. Con esos datos, se dirigieron a los comercios donde se habían concretado las compras. Allí, los responsables de los locales colaboraron con la Policía y facilitaron el acceso a las cámaras de seguridad.
Las imágenes resultaron determinantes. En ellas se logró identificar a la persona que había efectuado las transacciones en los horarios señalados. Con ese material, los efectivos pudieron avanzar rápidamente en la individualización del sospechoso y establecer su posible lugar de residencia, lo que derivó en el allanamiento concretado en el barrio Cooperativa.
Durante el procedimiento, se procedió al secuestro de prendas de vestir presuntamente utilizadas al momento de las compras, elementos que ahora serán sometidos a peritajes en el marco de la causa. Asimismo, un hombre de apellido Quilchamal fue notificado de sus derechos y obligaciones, debiendo fijar domicilio y quedando supeditado al avance de la investigación.
El dato que sobresale en este caso es la celeridad con la que se desarrollaron las actuaciones. En apenas 32 horas desde la denuncia inicial, la Policía logró reunir pruebas, identificar al sospechoso y concretar un allanamiento con resultados positivos, un tiempo que contrasta con la complejidad que suelen tener este tipo de delitos. El caso continúa bajo investigación judicial, mientras se analizan los elementos secuestrados y se avanza en la determinación de responsabilidades
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