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Una grave denuncia por presunto maltrato físico e irresponsabilidad en el ámbito deportivo encendió las alarmas de la comunidad de Los Antiguos. Una vecina de la localidad cordillerana acudió a las instalaciones de la División Comisaría Local para radicar una presentación judicial contra un profesor de Artes Marciales Mixtas (MMA), luego de que su hijo de 15 años resultara víctima de una peligrosa maniobra de asfixia durante una sesión de entrenamiento dentro de un predio municipal.
El episodio, que amenaza con derivar en severas sanciones penales e institucionales, tuvo lugar durante la noche del pasado viernes en las instalaciones del Complejo Deportivo Municipal “Mario Lobos”. En ese recinto, donde habitualmente concurren decenas de niños y jóvenes a practicar distintas disciplinas, se desarrollaba con normalidad la clase de combate hasta que el instructor a cargo aplicó una técnica de sumisión sobre el adolescente.
De acuerdo con lo asentado en la exposición policial, el docente le aplicó al alumno una presa física mediante la cual le obstruyó de manera directa la boca y la nariz, anulando el ingreso de aire a sus pulmones. Frente al peligro inminente y la falta de oxígeno, el menor recurrió al protocolo básico y universal de las artes marciales: realizó repetidas palmadas sobre el cuerpo del instructor, el gesto técnico conocido en el ambiente como el “tap out” o señal física de rendición para exigir la liberación inmediata del agarre.
Sin embargo, según el desgarrador testimonio del joven, el profesor hizo caso omiso a las pautas de seguridad del deporte y a los claros signos de sofocación, manteniendo la presión de la maniobra de ahogo por encima de los límites permitidos, exponiendo al menor a un cuadro de asfixia severa y de enorme riesgo para su salud.
La situación sumó mayor tensión días después, cuando los progenitores del joven se apersonaron en el gimnasio municipal para exigir explicaciones sobre lo acontecido. En ese encuentro, el instructor negó haber dejado sin aire al estudiante de forma intencional; no obstante, frente a la firmeza del reclamo familiar, habría deslizado expresiones en las que minimizó la gravedad de la maniobra, dejando al descubierto que era plenamente consciente del estado de ahogo que atravesaba el alumno.
Ante la gravedad del cuadro planteado y tratándose de la integridad de un menor de edad en un espacio público de gestión comunal, las actuaciones policiales fueron derivadas con carácter de urgencia al Juzgado de Instrucción y Penal Juvenil N° 1 de la ciudad de Las Heras, desde donde se ordenaron las primeras diligencias para establecer responsabilidades penales. En paralelo, se dio intervención a la Dirección de Niñez Local con el objetivo de activar los protocolos de contención psicológica y garantizar el resguardo integral de la víctima.
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