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Un hombre murió este martes en Loncopué, provincia de Neuquén, tras recibir múltiples picaduras de un enjambre de avispas conocidas como “chaquetas amarillas”. La víctima fue identificada como Juan Carlos Sandoval, de 65 años, vecino de la localidad.
El hecho ocurrió alrededor de las 15 en una zona boscosa ubicada sobre la Ruta 21, entre Loncopué y El Huecú. Sandoval realizaba tareas de corte de leña junto a otro hombre cuando ambos derribaron un álamo que contenía un panal en su interior.
Tras el impacto, las avispas atacaron en grupo. Sandoval intentó resguardarse en una camioneta estacionada en el lugar, mientras su acompañante buscó protección entre arbustos.
La causa de la muerte
Fuentes sanitarias confirmaron que Sandoval murió a causa de un shock anafiláctico, una reacción alérgica grave que puede desarrollarse en pocos minutos tras la exposición al veneno.
Este cuadro incluye una caída brusca de la presión arterial, dificultades respiratorias y compromiso general de los órganos. El hombre logró comunicarse con el sistema de emergencias, pero el cuadro avanzó con rapidez y provocó su muerte antes de recibir asistencia médica.
Personal de salud llegó al lugar minutos después y constató el fallecimiento dentro del vehículo.
La muerte generó repercusiones en Loncopué. Desde el Municipio, el intendente Daniel Soto expresó condolencias a la familia Sandoval-Almaza y acompañó el mensaje con una declaración institucional.
Distintas organizaciones locales también difundieron mensajes de despedida. Sandoval formaba parte de una comunidad con vínculos estrechos, lo que amplificó el impacto del hecho.
Qué son las “chaquetas amarillas” y por qué preocupan
Las “chaquetas amarillas” (Vespula germanica) son una especie de avispa social, invasora y depredadora que se expandió en la Patagonia desde la década de 1980. Ingresaron desde Chile y se adaptaron a distintos ambientes del sur argentino.
Se caracterizan por medir entre 12 y 20 milímetros, presentar abdomen con franjas amarillas y negras, patas amarillas y antenas negras. Poseen un aguijón que permite múltiples picaduras.
Su comportamiento combina la búsqueda de azúcares y proteínas. Durante el otoño incrementan su actividad y se acercan con mayor frecuencia a zonas donde hay alimentos o actividad humana.
Riesgos para la salud y actividades productivas
El principal riesgo para las personas se vincula con reacciones alérgicas como el shock anafiláctico. Aunque no atacan de forma directa, responden de manera defensiva cuando alguien altera sus nidos.
En paralelo, esta especie genera impactos en la producción regional. En la apicultura, depreda abejas y reduce colmenas. En la fruticultura, daña frutos y afecta la cosecha. En la ganadería, puede atacar animales con heridas abiertas.
Además, su presencia en áreas recreativas y rurales incrementa la probabilidad de contacto con personas.
Medidas de control en la Patagonia
Organismos como el Consejo Agrario Provincial implementan campañas de control en distintas zonas de Santa Cruz. Estas acciones incluyen la colocación de trampas con cebos proteicos para reducir la población.
Los operativos se concentran en áreas cercanas a ríos, estancias y zonas productivas, con el objetivo de limitar la expansión de los nidos y reducir riesgos sanitarios.
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