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Argentina tiene la oportunidad de convertir su potencial energético en desarrollo económico, pero dependerá de la confianza contractual, el acceso al financiamiento y la capacidad de construir una cadena de proveedores competitiva. Ese fue el planteo de Daniel Dreizzen, director de Aleph Energy y presidente de la Comisión de Planeamiento y Análisis Económico del IAPG, en su exposición “Energía en Argentina y el Mundo”, en AOG Patagonia.
“En un mundo donde la energía es poder, la Argentina podrá desarrollarse transformando sus recursos en valor“, sostuvo. Para lograrlo, enumeró cuatro condiciones: previsibilidad y confianza contractual, articulación entre los actores, una cadena de valor competitiva e inteligente y capacidad de ejecución. Su propuesta fue aprovechar los proyectos petroleros y gasíferos para construir plataformas industriales sostenibles y, eventualmente, exportar bienes y servicios.
El financiamiento es una condición central. Ubicó la inversión actual en torno a los USD 20.000 millones, mientras que el alto demandaría más de USD 30.000 millones por año. “¿Qué hace falta para que esto suceda? Plata, mucha plata”, resumió.
La posibilidad de concretar ese salto depende, en su análisis, de dos variables principales: los precios internacionales y las condiciones económicas de la Argentina. La consultora trabaja con escenarios de WTI de US$ 50, USD 70 y USD 90 por barril.
En petróleo, la expansión exige ampliar la capacidad de evacuación de la Cuenca Neuquina y aumentar la actividad de perforación y fractura. El escenario alto llevaría los pozos petroleros perforados por año de unos 460 a alrededor de 960. El crecimiento también requeriría prácticamente duplicar los equipos de perforación y los sets de fractura destinados al petróleo en el momento de mayor actividad. El desarrollo necesita inversiones para sostener la producción y acompañar el crecimiento.
En gas el desafío es complejo: se necesitan infraestructura, mercados y contratos. La expansión del GNL es determinante para alcanzar los volúmenes del escenario alto. (Fuente: IAPG)
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