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En constante sintonía con las acciones del Estado nacional para recuperar el ejercicio pleno de la soberanía sobre las Islas Malvinas, Sándwich del Sur, Georgia del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, la Armada Argentina completó un doble despliegue operativo y logístico de alto valor táctico en la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. La serie de maniobras, coordinadas en el extremo austral del país, apuntó tanto al adiestramiento de combate en zonas frías como al fortalecimiento del control efectivo de las rutas de navegación marítima.
Por un lado, las operaciones se centraron en el sector de Punta Remolino, sobre las aguas del Canal Beagle, donde el Batallón de Infantería de Marina N° 4 (BIM4), unidad dependiente de la Brigada de Infantería de Marina Austral, llevó adelante un intenso ejercicio de tiro de combate de nivel Compañía. La actividad contó con una destacada participación de medios fluviales y marítimos pertenecientes a la División de Patrullado Austral, movilizando a las lanchas rápidas ARA “Indómita” y ARA “Intrépida”, junto con las lanchas patrulleras ARA “Baradero” y ARA “Concepción del Uruguay”.
El despliegue táctico comenzó con el desembarco sigiloso de las tropas mediante botes de asalto, seguido por una aproximación terrestre y el establecimiento de una base de patrulla en la costa. Posteriormente, las fuerzas de infantería ejecutaron una maniobra ofensiva con ataques simultáneos, coordinada con el apoyo de fuego de morteros del propio batallón. De forma complementaria, las unidades de superficie ejecutaron ejercicios de cobertura y apoyo de fuego naval: las lanchas patrulleras realizaron descargas con ametralladoras 12,7 mm, mientras que las lanchas rápidas emplearon sus cañones de proa. El operativo concluyó de manera satisfactoria con la consolidación de los objetivos costeros y el reembarco final del personal.
Puestos de vigilancia y control
De manera simultánea a los adiestramientos en el canal, el Comando del Área Naval Austral (ANAU) reactivó los trabajos de reacondicionamiento y puesta en valor en los Puestos de Vigilancia y Control del Tránsito Marítimo (PVYCTM). Estas posiciones resultan neurálgicas para el monitoreo del paso bioceánico, la custodia del Estrecho de Le Maire y el control de los accesos hacia la Antártida.
Tras el cierre de la temporada invernal, las obras civiles de infraestructura se reanudaron en una primera etapa sobre el puesto “Buen Suceso”, ubicado en el extremo oriental de la Península Mitre. Las tareas son ejecutadas por personal especializado de la Base Naval Ushuaia, bajo la supervisión técnica de arquitectos e ingenieros militares con asiento en la capital fueguina. En una fase posterior, el esquema de mejoras se trasladará al Apostadero “Comandante Luis Piedrabuena”, emplazado en Puerto Parry, en la Isla de los Estados.
El sostenimiento de estas posiciones insulares y alejadas implica una compleja ingeniería logística. Las dotaciones de la fuerza permanecen apostadas allí durante turnos rotativos de aproximadamente 45 días en condiciones climáticas rigurosas. Para garantizar el abastecimiento, el patrullero oceánico ARA “Piedrabuena” —actual buque estación en Ushuaia— trasladó entre el 23 y el 25 de octubre pasados al personal técnico y un importante volumen de materiales de construcción, complementando el apoyo brindado habitualmente por vehículos anfibios y unidades de la Aviación Naval.
Con el desarrollo de estas dos operaciones en la zona austral, la Armada Argentina ratifica la presencia efectiva del instrumento militar en los pasajes marítimos estratégicos y consolida la capacidad de respuesta operacional en el Atlántico Sur.
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