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La tensión en el golfo Pérsico volvió a escalar este sábado luego de que la Guardia Revolucionaria de Irán advirtiera que cualquier embarcación que intente acercarse al estrecho de Estrecho de Ormuz será considerada “colaboradora del enemigo” y, por lo tanto, un objetivo militar.
La advertencia se difundió a través de Sepah News, el sitio oficial del cuerpo militar ideológico iraní, en medio de una nueva escalada del conflicto en Medio Oriente.
En el comunicado, las autoridades iraníes pidieron a todos los buques comerciales y militares que permanezcan en sus posiciones de fondeo, tanto en el golfo Pérsico como en el mar de Omán. En paralelo, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán sostuvo que mantendrá el control del estratégico paso marítimo “hasta la conclusión definitiva de la guerra” y señaló que analiza nuevas propuestas presentadas por Estados Unidos.
Según informó la agencia iraní Tasnim, el Consejo Supremo advirtió que, si continúa lo que considera un bloqueo naval estadounidense sobre un puerto iraní, Irán interpretará esa situación como “una violación del alto el fuego”, lo que podría abrir una nueva etapa de represalias.
La amenaza surgió después de un ataque contra un buque mercante en el estrecho de Ormuz, un episodio que volvió a poner en primer plano a la denominada “flota mosquito” iraní. De acuerdo con The New York Times, dos cañoneras participaron del incidente, en una maniobra basada en pequeñas embarcaciones veloces utilizadas para hostigar naves comerciales y militares en uno de los corredores marítimos más sensibles del planeta.
Especialistas sostienen que, pese a que EE.UU. asegura haber debilitado de forma considerable la flota convencional iraní, la Guardia Revolucionaria todavía conserva operativas estas lanchas rápidas, equipadas con ametralladoras pesadas, granadas propulsadas por cohete, misiles y drones.
Esa táctica de guerra asimétrica le permite a Irán compensar su desventaja naval frente a las potencias occidentales y sostener una capacidad de disuasión en un entorno geográfico favorable.
El estrecho de Ormuz está considerado un punto clave para el comercio mundial de energía, ya que por allí circula cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural que se comercializa en todo el mundo.
Una interrupción prolongada del tránsito marítimo en esa zona podría provocar un impacto inmediato sobre los mercados energéticos internacionales y la economía global.
Como respuesta a las advertencias de Irán, Estados Unidos reiteró que el paso marítimo continúa operativo y bajo vigilancia. Sin embargo, el incremento de los incidentes llevó a varias compañías navieras internacionales a reforzar sus medidas de seguridad y, en algunos casos, suspender de manera temporal la circulación de sus embarcaciones por la región.
El escenario profundiza la incertidumbre en Medio Oriente y aumenta el riesgo de un enfrentamiento directo en uno de los corredores estratégicos más importantes del mundo.
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