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Bajo la premisa “Competitividad para potenciar el desarrollo federal”, AmCham Argentina, la Cámara de Comercio de Estados Unidos en el país, llevó adelante una nueva edición de Agribusiness Forum.
El espacio de diálogo, realizado en el Alvear Icon Hotel de la ciudad de Buenos Aires, reunió a más de 600 asistentes entre referentes del sector público y privado con el fin de analizar los desafíos y oportunidades para la expansión de la agroindustria nacional.
A lo largo de las distintas exposiciones se abordó un temario amplio centrado en el desarrollo de la actividad. Entre los ejes principales figuraron la apertura de una nueva etapa para el comercio y las inversiones entre ambas naciones; la competitividad como base del crecimiento; las reglas para innovar, la propiedad intelectual y los nuevos marcos regulatorios; la producción local y la inversión frente a la competencia global; y la infraestructura como motor económico y social. Asimismo, se debatió sobre la tecnología AgTech para transformar el campo, el futuro del sector agroalimentario, la articulación federal para una producción sostenible, el liderazgo legislativo para la productividad y la agenda general de desarrollo para el país.
El impacto del acuerdo ARTI
En ese marco, William Bersani, consejero agrícola de la Embajada de los Estados Unidos en Argentina, expuso sobre las perspectivas del sector agropecuario tras la firma, en febrero pasado, del Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos (ARTI).
Destacó el contexto político bilateral y señaló que “bajo los presidentes Trump y Milei, los vínculos entre nuestros países se han vuelto más estrechos y ambiciosos”, respaldados en una visión común sobre la iniciativa privada, los mercados abiertos y la inversión libre de barreras.
Remarcó que la previsibilidad operativa que aporta el acuerdo resulta central para las decisiones de inversión en el campo, donde los procesos requieren meses o años antes de ofrecer resultados.
En ese aspecto, destacó la importancia de las cláusulas sobre propiedad intelectual y protección de nuevas variedades vegetales. “Esto es una cuestión de productividad. Se trata de dar a los ostentores de nuevas variedades y tecnologías incentivos para invertir en la próxima generación de semillas y de asegurar que los productores argentinos tengan acceso a la mejor genética y tecnología disponibles”, sostuvo.
Exportaciones
Al analizar la dinámica comercial, el diplomático expuso la marcada asimetría en las cifras del intercambio agroindustrial. “La Argentina ya exporta más de 1.000 millones de dólares en productos agrícolas a los Estados Unidos cada año; en cambio, las exportaciones agrícolas estadounidenses a la Argentina sumaron apenas 166 millones de dólares el año pasado”, detalló.
Ante ese diferencial, manifestó la intención de su país de incrementar de manera concreta la presencia de sus alimentos e insumos en el mercado local: “Vemos un enorme potencial para ampliar ese comercio, creando nuevas oportunidades para los exportadores estadounidenses y ofreciendo más opciones y variedad a los consumidores argentinos”.
Sobre el cierre de su presentación, Bersani instó a trabajar en la eliminación de barreras no arancelarias y convocó de manera directa al empresariado a involucrarse en la aplicación del entendimiento. “Queremos ver el ARTI ratificado e implementado plenamente. Esta oportunidad es demasiado importante para quedar solamente en el papel”, afirmó, al tiempo que pidió al sector privado señalar trabas específicas y presentar proyectos concretos para convertir los compromisos diplomáticos en volumen real de comercio e inversión bilateral.
Por su parte, Alejandro Díaz, CEO de AmCham, sostuvo que “Argentina es hoy el aliado principal de los Estados Unidos en América Latina, y el ARTI nos coloca en una situación de ventaja comparativa en la región”.
Luego, agregó: “Estamos avanzando en la dirección correcta, con medidas que apuntan a desregular y eliminar los obstáculos para operar en la Argentina, y estabilizar la macroeconomía. Sin embargo, para aprovechar plenamente las oportunidades del sector y traducirlo en desarrollo federal, debemos trabajar sobre los desafíos que aún tenemos por delante como la adhesión a UPOV-91 y, por ende, la llegada de nuevas tecnologías innovadoras, licitaciones ferroviarias y viales que minimicen el costo de la logística, y un sistema tributario simplificado y eficiente con la eliminación progresiva de las retenciones a la exportación”.
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