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Un procedimiento policial realizado en Río Gallegos generó malestar, preocupación y un fuerte reclamo por parte de pasajeros de un colectivo chileno que atravesaba territorio argentino en tránsito. Según denunciaron, efectivos intentaron abrir compartimentos de equipaje que se encontraban oficialmente sellados por Aduana de Chile, en un servicio internacional que conectaba ciudades chilenas y que solo circulaba por Argentina como paso intermedio.

El episodio involucró a una unidad de la empresa Pullman Austral y ocurrió en la ciudad de Río Gallegos, capital de la provincia de Santa Cruz. De acuerdo con el testimonio de los pasajeros y lo publicado por el portal de noticias Portal Informativo De Villa Santa Lucia, durante un control policial se les ordenó descender del micro junto con su equipaje de mano y se intentó avanzar sobre los maleteros del colectivo, pese a que estos se encontraban sellados bajo normativa aduanera chilena.

El servicio en cuestión realizaba un trayecto de Chile a Chile, utilizando territorio argentino como corredor de tránsito internacional, una modalidad habitual en la región patagónica debido a la configuración geográfica y la conectividad vial entre localidades del sur del continente. En estos casos, los colectivos cruzan la frontera bajo un régimen específico que contempla controles formales y sellado de equipaje, precisamente para garantizar la integridad de la carga y evitar manipulaciones indebidas.

Según relataron los usuarios, la intervención generó momentos de incertidumbre. “Nos hicieron bajar con todo el equipaje de mano en plena ruta y quisieron abrir los compartimentos”, describieron algunos pasajeros, que decidieron hacer público lo sucedido ante lo que consideran un procedimiento irregular.

La situación, siempre de acuerdo con los testimonios, fue encauzada gracias a la intervención de los conductores del micro, quienes explicaron a los efectivos que los maleteros estaban sellados por Aduana de Chile y que solo la autoridad aduanera competente puede proceder a su apertura mediante un acta formal y la posterior reposición de los sellos. De lo contrario, el colectivo podría quedar expuesto a sanciones en controles posteriores, incluso con riesgo de retención del vehículo por presentar sellos adulterados.

Desde la empresa señalaron que “los sellos de Aduana Chile garantizan que el equipaje no fue manipulado al salir del país. Si se rompen sin procedimiento oficial, el colectivo queda expuesto a sanciones y retención en otros controles”. En términos prácticos, una apertura no autorizada podría interrumpir la continuidad del servicio, afectar a decenas de pasajeros y generar un conflicto administrativo entre jurisdicciones.

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