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El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) presentó el informe del primer semestre de 2026 del Radar Ganadero para la Patagonia, elaborado en conjunto por los Centros Regionales Patagonia Sur y Norte. El relevamiento, que monitorea la situación agroclimática regional, señala que la primera mitad del año estuvo dominada por una marcada variabilidad en las precipitaciones y por la prevalencia de anomalías negativas en la mayor parte del territorio.

Precipitaciones y sequía

A pesar de registrarse eventos puntuales con lluvias superiores al promedio durante los primeros meses del año en sectores específicos, el déficit pluviométrico se profundizó de manera generalizada en el trimestre abril-junio.

Las anomalías negativas de precipitación se acentuaron durante la segunda mitad del semestre en el centro y este de Río Negro, la mayor parte de Neuquén, y la meseta central y franja costera de Chubut. En Santa Cruz predominaron las condiciones deficitarias en el norte, centro y extremo sur, mientras que en Tierra del Fuego los valores fueron más atenuados.

Según el Índice de Intensidad de Sequía, las categorías de sequía moderada se concentraron en el sur y oeste de Neuquén, el noroeste y centro de Río Negro, y sectores costeros de Chubut y Santa Cruz. Por su parte, la Comarca Andina continuó en un cuadro de sequía prolongada.

El desafío de la producción ganadera es la ubicación del agua en el territorio.

Vegetación y estado del ganado

El Índice Verde (NDVI) reflejó valores iguales o inferiores al promedio histórico mensual en gran parte de la región. Únicamente mantuvieron niveles superiores a la media el suroeste de Chubut y el noroeste y centro de Santa Cruz, además del oeste de Neuquén y la zona costera sur de Buenos Aires y Río Negro hacia el final del verano y comienzos del otoño. En contraste, la productividad primaria del pastizal mostró registros críticos en el noroeste de Chubut y el extremo suroeste de Río Negro.

La escasa oferta forrajera en las zonas centrales, costeras y del monte redujo el estado del ganado ovino y bovino a niveles regulares o deficientes. En los establecimientos que ingresan al invierno con baja disponibilidad de pasto, esta situación plantea un riesgo para la producción de lana y los porcentajes de señalada en ovinos, así como para los índices de preñez y el peso de destete en los rodeos bovinos.

Perspectivas

Para la segunda parte del año, los escenarios climáticos sugieren el ingreso de precipitaciones asociadas a frentes invernales, aunque no se descarta la continuidad de los déficits en sectores de la Patagonia extraandina. Ante este panorama, el INTA recomienda realizar un monitoreo integrado de las lluvias, el pastizal y el ganado para implementar medidas anticipadas, tales como la rotación de cuadros, el uso de mallines y la previsión de suplementación en la etapa previa al parto y durante la lactancia.

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