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Un grupo de siete menores de edad, ataviados con chalecos reflectivos, se adueñó literalmente de la rotonda de acceso a la ciudad sobre la Ruta Provincial N° 43 para cumplir tareas de regulación y dirección del tránsito vehicular, una postal insólita que rápidamente dio el salto desde el asfalto hacia el vertiginoso mundo de las redes sociales.
El episodio, que combinó la sorpresa de los automovilistas con la inevitable viralización digital, comenzó a gestarse alrededor de las 20:55 horas del domingo 11 de octubre. A esa hora, la guardia de la Comisaría local comenzó a recibir una catarata de llamados telefónicos desesperados por parte de vecinos y conductores que transitaban por el sector, alertando sobre la presencia de los jóvenes interrumpiendo y guiando el flujo vehicular en plena traza provincial.
En una primera instancia, un móvil policial se había desplazado hasta el lugar constatando que la situación no revestía anomalías en ese preciso instante. Sin embargo, la dinámica contemporánea impone otros tiempos: casi en paralelo, un video que registraba el accionar de los menores comenzó a multiplicarse de manera implacable en las pantallas de los teléfonos celulares, convirtiéndose en viral y obligando a las autoridades a reaccionar con la máxima celeridad ante el potencial riesgo que implicaba semejante escena para la seguridad vial.
Según pudo saber La Opinión Austral, ante la repercusión pública y la gravedad del cuadro, se diagramó un operativo de carácter interinstitucional que movilizó de manera coordinada a la Policía de la Provincia de Santa Cruz, a la Dirección de Tránsito Municipal y a la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia. El despliegue conjunto permitió interceptar e identificar plenamente al grupo de siete menores que protagonizaba la inusual intervención sobre la calzada.
La intervención de los organismos de protección de derechos no tardó en activarse, convocando formalmente a los progenitores para proceder a la restitución de los chicos bajo las garantías legales correspondientes. Horas más tarde, dos de los padres se presentaron de forma espontánea en la dependencia policial para interiorizarse de la situación y retirar a sus hijos, formalizando la entrega mediante la firma de las actas de estilo. En el marco de las diligencias, uno de los adultos presentes colaboró voluntariamente con la investigación al hacer entrega de los chalecos reflectivos que se encontraban guardados en el interior de un vehículo interceptado en el lugar.
Sin embargo, el ribete más delicado de la jornada involucró directamente al rodado en cuestión. Al avanzar en las verificaciones de rigor, los inspectores y efectivos comprobaron que el automóvil era conducido por otro menor de edad y que, además, sus ocupantes se negaron sistemáticamente a exhibir la documentación obligatoria para circular. Ante semejante cuadro de infracciones, se procedió al secuestro preventivo del vehículo, el cual quedó a entera disposición del juez del Juzgado de Faltas Municipal, por infringir abiertamente las normativas estipuladas en la Ley Nacional de Tránsito N° 24.449/95, luego de haber sido avistado momentos antes circulando libremente por la vía pública.
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