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Después de tres jornadas de audiencias cargadas de tensión, testimonios y pruebas determinantes, la Justicia de Córdoba dictó este miércoles la pena de prisión perpetua contra Lucas Cejas, el único acusado por el asesinato de Pablo Giménez Casado, el tarotista oriundo de Pico Truncado, cuyo crimen conmocionó tanto a la comunidad cordobesa como a vecinos del sur del país.

El veredicto fue emitido por la Cámara Primera del Crimen de Córdoba con la participación de un jurado popular, que tras deliberar declaró culpable por unanimidad al hombre de Alta Gracia por el delito de homicidio criminis causae, una figura del Código Penal que contempla la pena máxima cuando el asesinato se comete con el objetivo de facilitar u ocultar otro delito, como en este caso el robo.

La sentencia llegó tras un proceso judicial que analizó en detalle las últimas horas de la víctima, un hombre de 44 años que desde hacía casi una década vivía en la localidad de Villa La Bolsa, en el departamento Santa María, donde desarrollaba su actividad como lector de tarot y asesor espiritual.

Antes de escuchar el veredicto, el propio Cejas tomó la palabra frente al tribunal y relató su versión de lo ocurrido durante el encuentro que mantuvo con Giménez Casado el día del crimen.

Según su relato, ambos se reunieron en la vivienda de la víctima y compartieron una cerveza. Luego, dijo, se retiró solo a comprar droga y cuando regresó encontró al tarotista recostado en la habitación. “Cuando vuelvo, entro a la pieza y lo veo acostado con otro color”, afirmó ante la audiencia.

El acusado aseguró que en ese momento se encontraba bajo los efectos del alcohol y drogas, lo que -según sus palabras- lo dejó sin reacción. “No supe qué hacer. Estaba drogado y alcoholizado y lo tapé”, declaró. También admitió que se llevó algunas pertenencias del lugar, entre ellas cámaras de seguridad, con la intención de evitar que quedaran registros del robo.

Sin embargo, pese a esas admisiones, sostuvo que no fue el responsable de la muerte. En un momento particularmente tenso del juicio se dirigió a la madre de la víctima, presente en la sala, para pedir disculpas. “No fui yo quien mató a Giménez Casado. Pido disculpas a Estela y quiero que se investigue”, expresó.

Lucas Cejas escuchando el veredicto. FOTO: HOY DÍA CÓRDOBA

La respuesta de la mujer fue contundente. Durante su intervención pidió la pena máxima y manifestó que no creía en la versión del acusado. “No le creo. Le dije bien en claro que el dolor que me causa en mi corazón solamente lo pagaría con una condena a perpetua”, afirmó.

Luego, en declaraciones posteriores, resumió el sentimiento que atraviesa a la familia desde el crimen. “Daría mi vida por tener a Pablito acá, un excelentísimo hijo”, expresó con evidente emoción.

El juicio comenzó el lunes y durante las audiencias se presentaron diversas pruebas que fueron consideradas clave para reconstruir lo ocurrido en la cabaña donde vivía Giménez Casado.

Entre los elementos incorporados al expediente figuraron testimonios de vecinos, declaraciones de efectivos de la Brigada de Investigaciones y análisis técnicos realizados por la Policía Judicial.

Varios testigos ubicaron al acusado en las inmediaciones de la vivienda el día del hecho y también mencionaron la presencia sospechosa de un vehículo Ford Fiesta que merodeaba el sector.

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