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Cuatro hombres con los rostros cubiertos, provistos de armas de fuego de grueso calibre y equipados con sistemas de comunicación portátiles, irrumpieron en el local “Especias Agustín” en Pico Truncado e invadieron la vivienda lindante. En cuestión de minutos, los malvivientes sembraron el terror, redujeron y maniataron a los propietarios y se apoderaron de un importante botín integrado por dólares estadounidenses, moneda chilena y pesos argentinos, antes de emprender una veloz huida que hoy moviliza a todas las fuerzas de seguridad de la región.
Tal como lo informó La Opinión Austral, el violento episodio se desencadenó alrededor de las 21:20 sobre la calle Perito Moreno al 100, en el corazón del mencionado barrio truncadense. A esa hora, una alerta emitida desde el Centro de Monitoreo Local movilizó a las patrullas policiales tras advertirse un presunto atraco en proceso dentro del establecimiento. De acuerdo con las reconstrucciones efectuadas por los investigadores, la banda ingresó con un nivel de organización llamativo: actuaron de manera coordinada utilizando equipos de comunicación tipo handy para mantenerse en contacto mientras inspeccionaban exhaustivamente cada sector del comercio y de la finca contigua en busca de dinero en efectivo.
La escena dentro del inmueble fue de extrema tensión. Los delincuentes ejercieron un control implacable sobre las víctimas para evitar cualquier tipo de resistencia. Una de las personas presentes en el lugar fue obligada a permanecer tirada en el piso y sujetada fuertemente con un precinto plástico. En paralelo, el propietario del comercio fue conducido bajo amenaza armada hacia una habitación ubicada en la parte posterior del inmueble. Fue en ese sector donde los asaltantes lograron apoderarse de un sobre que contenía divisas extranjeras –dólares estadounidenses y pesos chilenos– junto con una suma de moneda nacional en pesos argentinos.
El plan de los delincuentes sufrió una fisura determinante cuando la esposa del comerciante, en una maniobra de enorme arrojo en medio de la pesadilla, logró zafarse, salir al exterior de la vivienda y pedir auxilio a los gritos.
La desesperada llamada de ayuda de la mujer y la inminente llegada de la Policía precipitaron el desenlace del asalto. Al advertir la presencia de las patrullas en las inmediaciones, los autores del hecho aceleraron abruptamente la fuga. Dejaron al dueño del local maniatado en la habitación trasera y abordaron velozmente un auto que los aguardaba en las cercanías, dándose a la fuga a gran velocidad.
Averiguaciones
Desde el momento en que se tomó conocimiento del caso, las fuerzas de seguridad provinciales iniciaron una carrera contrarreloj para identificar y atrapar a los integrantes de la banda. Fuentes policiales consultadas por La Opinión Austral indicaron que durante las jornadas del miércoles y el jueves se llevaron adelante investigaciones exhaustivas sin pausa. Las labores están orientadas a desarticular una logística que denota planificación previa y conocimiento de la zona.
Una de las medidas centrales dispuestas por los investigadores es el relevamiento y análisis minucioso de las cámaras de seguridad públicas y privadas del barrio Gregores y de las arterias de conectividad clave. Con estas imágenes, los peritos buscan reconstruir el recorrido exacto del vehículo utilizado por los malvivientes antes y después del atraco, además de intentar precisar el dominio y modelo del rodado.
De manera complementaria, la Jefatura de Policía montó controles operativos y de fiscalización vehicular en todos los ingresos y egresos de Pico Truncado, extendiendo las inspecciones a las rutas que conectan con otras localidades de la zona norte santacruceña.
La búsqueda trasciende los límites locales. Ante la posibilidad concreta de que los delincuentes hayan intentado abandonar el territorio provincial tras alzarse con el botín, la Policía reforzó de manera estratégica la presencia de efectivos en el puesto Ramón Santos, el paso interprovincial que une Santa Cruz con Chubut. Allí se realizan chequeos minuciosos a los vehículos particulares y de transporte para cortar cualquier vía de escape hacia el norte.
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