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Un operativo policial que tenía como punto de partida una denuncia por presunto maltrato animal terminó derivando en un hallazgo que encendió las alarmas en Pico Truncado. En el marco de una causa iniciada por infracción a la Ley 14.346, efectivos llevaron adelante un allanamiento que permitió secuestrar estupefacientes, armas de fuego, una importante cantidad de municiones y teléfonos celulares.
Según pudo saber La Opinión Austral, el procedimiento, que en principio apuntaba a constatar una situación de violencia hacia animales, dio un giro inesperado cuando los uniformados detectaron indicios de otros delitos. En el lugar no solo se verificó la posible infracción a la normativa vigente en materia de protección animal, sino también la tenencia y presunta comercialización de drogas, además de la posesión de armamento y municiones de distintos calibres.
Este diario pudo saber que, entre los elementos incautados, se encuentran envoltorios con cocaína, lo que refuerza la hipótesis de que en el domicilio allanado podría haberse desarrollado actividad vinculada al narcomenudeo. Asimismo, se secuestraron dos teléfonos celulares que serán sometidos a peritajes con el objetivo de reconstruir posibles redes de contacto, transacciones o comunicaciones relacionadas con la causa.
Uno de los aspectos más relevantes del procedimiento fue la cantidad y diversidad de municiones halladas. Según se informó, se encontraron proyectiles calibre 7,62 mm y .38, además de dos cajas de municiones marca Remington que suman un total de 152 cartuchos calibre .22. A esto se agrega una munición calibre 12,7 × 99 mm, considerada de gran calibre, poco habitual en este tipo de procedimientos y que genera interrogantes sobre su origen y destino.
También se detectaron vainas servidas -es decir, casquillos ya utilizados- correspondientes a calibres 7,62 mm y .38, lo que podría indicar el uso previo de armas de fuego en el lugar o en contextos vinculados a la investigación.
En cuanto al armamento, los efectivos secuestraron un revólver calibre .32 largo, que se encontraba cargado con seis municiones en su tambor, y un rifle de aire comprimido calibre 5,5 mm de acción neumática. Ambos elementos quedaron a disposición de la Justicia, que deberá determinar la legalidad de su tenencia y su eventual vinculación con otros hechos.
El hallazgo de este conjunto de elementos transformó por completo el eje de la investigación. Lo que comenzó como una intervención por maltrato animal ahora se amplía hacia posibles delitos vinculados al tráfico de estupefacientes y la tenencia ilegal de armas, con la consecuente intervención de las autoridades judiciales competentes.
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