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Las fuertes ráfagas de viento que azotaron a gran parte de la provincia de Santa Cruz obligaron a un amplio despliegue de Bomberos durante la noche del lunes y la mañana del martes. Hubo intervenciones por cables de alta tensión, chapas a punto de volarse, árboles caídos y estructuras comprometidas, en una serie de acciones clave para evitar consecuencias mayores.
Las condiciones climáticas adversas volvieron a poner en alerta a distintas localidades de Santa Cruz. Entre la noche del lunes y la madrugada del martes, el viento fue protagonista y generó múltiples situaciones de riesgo que demandaron la intervención inmediata de las dotaciones de Bomberos de la Policía provincial, en un trabajo coordinado que tuvo como eje central la prevención y la protección de los vecinos.
De acuerdo a la información a la que tuvo acceso La Opinión Austral, a través de diversas fuentes consultadas, se pudo desglosar cada una de las intervenciones. En Río Gallegos, alrededor de las 22:45, personal del Cuartel 2 fue convocado a la calle Ituzaingó al 500, en el corazón del barrio Belgrano, tras el desprendimiento de un cable de alta tensión que, al entrar en contacto con el suelo, generaba chispas en plena vía pública.
La escena encendió la preocupación entre los vecinos de la zona, ya que el tendido eléctrico representaba un peligro concreto tanto para peatones como para vehículos que circulaban por el sector. Los bomberos procedieron de inmediato a resguardar el perímetro y cortar el tránsito de manera preventiva, manteniendo la zona segura hasta la llegada de personal de Servicios Públicos Sociedad del Estado (SPSE), que finalmente realizó la reparación definitiva del cableado afectado.
Una situación similar de riesgo se vivió en la localidad de Puerto Santa Cruz, donde las ráfagas de viento pusieron en jaque la estabilidad de estructuras livianas. Efectivos del Cuartel 7, a bordo de las unidades de Autobomba y Rescate, acudieron a una vivienda ubicada sobre la avenida Piedra Buena al 900. En ese lugar, un quincho presentaba chapas sueltas con serio riesgo de voladura. El trabajo se realizó en altura, bajo condiciones complejas por el viento persistente, y permitió asegurar las chapas y neutralizar el peligro, evitando posibles daños materiales o lesiones a los propietarios y a vecinos linderos.
Lejos de ceder, el viento continuó durante la mañana del martes y obligó a nuevos operativos preventivos en otras localidades de la provincia. Por ejemplo, en Puerto San Julián, personal del Cuartel 3 intervino en el Establecimiento Educativo N° 15, ubicado en la intersección de las avenidas San Martín y Roca. Allí, el desprendimiento parcial de chapas en el techo del edificio generó preocupación en la comunidad educativa. Los bomberos realizaron tareas de sujeción y aseguramiento de la estructura, garantizando condiciones de seguridad para evitar riesgos mayores.
En Comandante Luis Piedra Buena, la situación se repitió en el Barrio 60 Viviendas. Una dotación de cuatro efectivos del Cuartel 15 trabajó en la planta alta de una vivienda sobre la calle Pueyrredón, donde varias chapas amenazaban con desprenderse por efecto de las ráfagas. La intervención permitió asegurar el material y reducir el riesgo tanto para los ocupantes de la vivienda como para quienes circulan habitualmente por el sector.
Por su parte, en la capital provincial, el Cuartel 1 de Bomberos debió actuar en la calle Mascarello al 100, donde la caída de un árbol de mediano tamaño obstruía completamente la circulación vehicular y peatonal. Con herramientas específicas, el personal procedió al corte y la remoción del árbol, normalizando el tránsito y evitando nuevos inconvenientes en una zona que ya se encontraba afectada por el clima.
Desde Bomberos reiteraron la importancia de la prevención ante la persistencia de vientos intensos, una condición habitual pero peligrosa en la región patagónica. Recomendaron a los vecinos revisar el estado de techos, chapas y estructuras livianas, asegurar elementos sueltos en patios y balcones, y evitar circular cerca de cableados que presenten chispas o desprendimientos, así como de árboles o cartelería que puedan caer.
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