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Cinco años después de aquel primer paso que implicó presentarse ante la Justicia y denunciar los abusos que, según su relato, había sufrido desde muy pequeña, una joven de Río Gallegos pudo conocer la sentencia que puso un punto decisivo en un proceso que atravesó durante gran parte de su vida adulta.
El día después del fallo, la mujer decidió hacer pública su experiencia a través de las redes sociales. Lo hizo con un extenso escrito cargado de dolor, bronca, recuerdos y también una sensación de alivio por haber conseguido que su denuncia fuera escuchada.
El condenado fue identificado con las iniciales A. G. C., quien recibió una pena de 12 años de prisión por el delito de promoción a la corrupción de menores doblemente agravada por la edad de la víctima y por ser encargado de la guarda, según expresó la propia víctima al comunicar la sentencia.
“Hace 5 años iniciaba con este proceso, tan fuerte, tan doloroso”, comenzó su publicación de la joven. Ella explicó que tomó la decisión de denunciar después de escuchar, según relató, una frase que profundizó todavía más el dolor que cargaba desde su infancia.
“Movilizada por la bronca y el dolor de escuchar de su boca decirme que lo que me hizo durante la infancia y adolescencia fue porque yo me lo busque“, escribió.
La víctima relató que los abusos, de acuerdo con su testimonio, se extendieron desde que tenía aproximadamente 2 o 3 años hasta los 18, momento en el que decidió abandonar la vivienda familiar.
“Sufrí abusos de todo tipo, sexual, físico, psicológico y económico, desde los 2 o 3 años hasta los 18 años cuando decidí escapar luego de su último intento de abuso y decidí irme de esa casa”, afirmó.
En su publicación, además, sostuvo que durante años buscó la aprobación y el afecto de quienes formaban parte de su entorno familiar.
“Por años busque su aprobación, que me quiera, él y sobre todo mi mamá. Por años me dedique a ser la hija perfecta, con buenas notas, obediente, devota, callada. Busque por años el amor que jamás quisieron darme”, expresó.
La mujer también describió distintos episodios de violencia que, según su relato, ocurrieron durante su adolescencia y dentro del ámbito familiar. Tras conocerse la condena, la víctima describió también el momento en que vio al condenado mientras era trasladado. Lo vinculó directamente con algunos de los recuerdos más dolorosos de su infancia.
La propia joven lo expresó de manera contundente: “¿12 años reparan el daño? No. Seguro que no” sin embargo explicó qué significa para ella haber llegado a esta instancia. “Al menos me ayuda a sanar a esa niña que fui, a esa pequeña y valiente que se las banco todas”
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