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Las estafas digitales dejaron hace tiempo de ser un problema exclusivamente vinculado a las computadoras. Con un teléfono celular y una conexión a internet, los delincuentes pueden intentar acceder a información personal, cuentas bancarias y datos sensibles de sus víctimas. Frente a este escenario, la prevención se vuelve una de las principales herramientas para evitar que un simple mensaje termine convirtiéndose en un perjuicio económico.
Con ese objetivo, la División Cibercrimen de la Policía de Santa Cruz llevó adelante en Río Gallegos una charla preventiva e informativa destinada principalmente a adultos mayores. La actividad se desarrolló en las instalaciones de la Iglesia Universal, donde se abordaron distintas modalidades de ciberdelitos y estafas que actualmente circulan a través de teléfonos celulares, aplicaciones de mensajería, redes sociales y plataformas digitales.
El encuentro estuvo orientado a brindar información sencilla y práctica para reconocer aquellas situaciones que, detrás de una comunicación aparentemente cotidiana, pueden esconder un intento de fraude.
Durante la jornada se explicó que uno de los principales recursos utilizados por los estafadores consiste en generar una situación de urgencia o preocupación para conseguir que la víctima actúe rápidamente, sin tomarse el tiempo necesario para comprobar quién se encuentra realmente del otro lado de la pantalla.
Uno de los mecanismos abordados durante la charla fue el denominado engaño del falso familiar, una modalidad que apunta especialmente a generar confianza en cuestión de segundos.
El delincuente puede iniciar una conversación haciéndose pasar por un hijo, nieto, sobrino u otra persona cercana. En algunos casos, sostiene que cambió de número de teléfono y, posteriormente, plantea una supuesta emergencia que requiere dinero de manera inmediata.
Otro de los puntos tratados por los especialistas estuvo relacionado con los enlaces fraudulentos y las solicitudes de códigos de verificación.
En muchas ocasiones, los mensajes llegan acompañados de un enlace que aparenta conducir a una página legítima. Puede tratarse de una supuesta promoción, una notificación de servicio, una operación bancaria, un premio o cualquier otra excusa.
El avance de las redes sociales amplió las posibilidades de comunicación, pero también abrió nuevas puertas para los delincuentes. Perfiles falsos, cuentas clonadas, mensajes privados y publicaciones engañosas forman parte de un escenario en el que resulta cada vez más importante prestar atención a quién se encuentra detrás de una comunicación.
La suplantación de identidad puede utilizar fotografías, nombres y datos reales de una persona para construir un perfil que resulte creíble. De esa manera, el delincuente intenta aprovechar la confianza que la víctima tiene hacia un conocido o familiar.
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