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Mientras la Justicia porteña avanza en la investigación contra Adriel Caminos Ortega, el joven santacruceño acusado en redes de asesinar gatos que recibía en tránsito, especialistas advirtieron sobre un dato que consideran especialmente preocupante: pese a la exposición pública, los escraches y las denuncias, habría seguido buscando animales en otras provincias.
La advertencia fue realizada por la abogada y perfiladora criminal Constanza Larmarque, quien analizó el caso desde el punto de vista conductual y aseguró que los hechos denunciados podrían exceder ampliamente un episodio de maltrato animal.
“Este caso es muy interesante desde el perfilamiento criminal por varias razones. Una porque no es un simple caso de maltrato animal. Sino que hay un componente de sadismo y perversidad en el agresor. Hay más que una conducta de crueldad impulsiva. Se puede ver una conducta parafílica, compulsiva y predatoria”, sostuvo en dialogo con Infobae.
El dato que encendió las alarmas
Según explicó la especialista, uno de los aspectos más inquietantes del expediente es que el acusado habría continuado contactando rescatistas para pedir gatos incluso después de que su rostro y las denuncias se viralizaran en redes sociales.
“También me llama la atención del caso es que, según fuentes de la causa, estaría pidiendo en otra provincia más gatos. Para mí es el dato más alarmante conductualmente”, afirmó.
Para Larmarque, esa conducta podría indicar un patrón psicológico mucho más profundo y peligroso. “Cuando un agresor que ya tiene causas y es conocido en redes y medios sigue buscando víctimas pese al riesgo de ser descubierto podría significar que la conducta ya está altamente reforzada psicológicamente, que tiene alta sensación de impunidad y sensación de desafío ante los demás”, explicó.
La perfiladora incluso advirtió sobre la posibilidad de una escalada de violencia. “Existe la posibilidad de compulsión y escalada hacia otros animales o personas”, señaló.
El perfil psicológico del acusado
La especialista remarcó además que uno de los rasgos más complejos de este tipo de perfiles es su capacidad de aparentar normalidad y generar confianza en los demás.
“Si tuviera que hacer un perfil de este agresor diría que tiene alta compartimentalización psicológica. Puede hacer vida normal, social, puede parecer empático superficialmente”, indicó.
Según las denuncias viralizadas en redes, el joven se presentaba como amante de los animales, colaborador de ONG y persona con experiencia en rescate y lactancia de gatos recién nacidos. Esa supuesta empatía era, según los testimonios, la herramienta con la que lograba convencer a rescatistas para que le entregaran animales en tránsito.
“Que no levante él a los animales y que se los pida a rescatistas nos habla de un agresor que manipula y se aprovecha emocionalmente de las víctimas. Habla de un posible sadismo porque no solo el fin es matar sino dominar, manipular, observar el sufrimiento y sostener poder sobre la víctima”, remarcó.
Y agregó una definición contundente: “Estamos ante un asesino serial de animales por la cantidad denunciada”.
Rumores estremecedores y consumo de violencia extrema
Durante los últimos meses también circularon versiones no confirmadas sobre presuntas conductas aún más perturbadoras vinculadas al acusado. Sobre eso, Larmarque advirtió que ciertos rumores deben ser investigados.
“No se puede dejar de lado la posibilidad de que les diera de comer a indigentes los gatos asesinados. Esto se puede leer como perversidad y sensación de dominación sobre seres vulnerables, animales y personas”, expresó.
Por último, la especialista vinculó este tipo de perfiles con comunidades digitales clandestinas donde se comparte contenido de extrema violencia animal.
“Estos perfiles participan activamente en la deep web de consumo de contenido snuff o crushing de animales, y de contenido de alta crueldad. Para participar de estos círculos, como en la pedofilia, es necesaria la producción o participación activa, por lo que no descarto que tuviera producción de este tipo de material en su casa”, concluyó.
Mientras tanto, la investigación judicial sigue abierta y la UFEMA continúa tomando testimonios y recopilando pruebas para determinar si las acusaciones contra el joven santacruceño pueden sostenerse en sede judicial.
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