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El invierno santacruceño vuelve a poner sobre la mesa los riesgos asociados al uso intensivo de sistemas de calefacción. En una jornada marcada por las bajas temperaturas, un principio de incendio generó momentos de preocupación en el barrio San Benito de Río Gallegos, donde la rápida respuesta de los equipos de emergencia logró impedir que las llamas se propagaran hacia una vivienda y evitar una tragedia de mayores dimensiones.
El episodio ocurrió durante la mañana de este jueves en un inmueble ubicado en la Manzana 330, Lote 20, en la intersección de las calles 34 y 29, en uno de los sectores periféricos de la capital provincial. La alerta movilizó a efectivos de la División Cuartel Central de Bomberos, quienes acudieron de inmediato al lugar para contener el foco ígneo.
El operativo se desarrolló entre las 11:07 y las 12:15 y requirió un importante despliegue de recursos humanos y materiales. Al arribar al domicilio, los bomberos comprobaron que el fuego afectaba un sector contiguo a la vivienda principal y que existía riesgo de propagación hacia el resto de la estructura.
Para controlar la emergencia, la dotación desplegó una línea de ataque de 45 milímetros, maniobra que permitió sofocar rápidamente las llamas antes de que alcanzaran otros ambientes del inmueble. La velocidad de intervención resultó determinante para evitar daños estructurales de mayor magnitud y preservar la seguridad de los ocupantes.
El procedimiento no estuvo únicamente a cargo del personal de Bomberos. En el lugar también trabajaron efectivos de la División Cuartel 24°, personal de la Comisaría Séptima, integrantes de SUM de la Municipalidad de Río Gallegos y equipos del Ministerio de Desarrollo Social, quienes brindaron apoyo preventivo y asistencia durante toda la intervención.
La coordinación entre los distintos organismos permitió asegurar el perímetro, controlar la situación y verificar que no existieran personas lesionadas ni riesgos adicionales para los vecinos del sector.
Finalizadas las tareas de extinción, especialistas realizaron la correspondiente inspección técnico-pericial para determinar las causas del siniestro. El análisis concluyó que el incendio tuvo un origen accidental. De acuerdo a la información a la que tuvo acceso La Opinión Austral, a través de fuentes consultadas se pudo saber que, según establecieron los peritos, el foco se inició cuando un caloventor eléctrico entró en contacto directo con materiales combustibles, entre ellos mantas y papeles, generando las condiciones propicias para que comenzaran las llamas.
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