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Tras ocho años de espera, un hombre fue condenado a la pena de dos años de prisión en suspenso tras reconocer que tenía más de 200 gramos de marihuana, cuando lo detuvieron tras darse a la fuga luego de un choque en Río Gallegos.
El caso tiene como protagonista a DEM Vilches quien, actualmente, vive en la República de Chile. Los hechos originales se remontan al anochecer del 21 de noviembre de 2018, alrededor de las 20:00 horas. En aquella oportunidad, personal de tránsito municipal se comunicó telefónicamente con el Comando Radioeléctrico para solicitar presencia policial e identificar a un auto Fiat, que había evadido un control y se había dado a la fuga en la intersección de las calles Colón y Salta.
Según pudo saber La Opinión Austral, la persecución culminó cuando el rodado detuvo su marcha sobre la calle Colón, entre Tucumán y Salta. Sus ocupantes descendieron raudamente e intentaron escapar a pie, siendo interceptados y detenidos pocas cuadras más adelante, en la esquina de Jujuy y Salta. En el operativo fueron identificados dos amigos del ahora condenado y el propio Vilches.
Al requisar la mochila de Vilches, los efectivos hallaron nueve envoltorios de nylon con marihuana por un total de 250 gramos y, guardados en su billetera, veintitrés troqueles de pastillas de un psicotrópico contemplado en la normativa vigente.
Durante años, la instrucción procesal avanzó bajo la sombra de una imputación sumamente grave: tenencia de estupefacientes con fines de comercialización.
Sin embargo, el devenir de la causa y la evaluación crítica de los elementos probatorios demostraron que la teoría del caso fiscal requería un replanteo sustancial. En las instancias previas al debate oral, celebradas a través de una propuesta de juicio abreviado rubricada en octubre de 2026, el fiscal Gastón Franco Pruzan, junto al defensor oficial, Gastón Morillo, acordaron recalificar la conducta del imputado.
El representante del Ministerio Público Fiscal fue categórico al fundamentar que, si bien la materialidad del hecho estaba plenamente acreditada, destacó que no existían tareas previas de investigación que revelaran conductas sospechosas de venta por parte de Vilches.
El juez del Tribunal Oral Federal, Mario Reynaldi, evaluó los antecedentes y la conformidad prestada por el propio Vilches durante la audiencia de visu, donde ratificó su responsabilidad y adhirió de forma total al acuerdo propuesto.
Actualmente, Vilches se encuentra radicado en Castro, Chile, donde logró reinsertarse en el mercado laboral formal trabajando en un taller mecánico y proyecta continuar con sus estudios para mejorar su situación económica. Con estos fundamentos, el tribunal condenó a Vilches a la pena de dos años de prisión de cumplimiento en suspenso. Asimismo, se le impusieron estrictas reglas de conducta por el plazo de dos años bajo la supervisión de la Dirección de Control y Asistencia de Ejecución Penal (DCAEP) en Chile, con la obligación de fijar domicilio
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