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En la intersección de las calles Almirante Zar y Scola de la ciudad de Puerto Deseado, un principio de incendio en el interior de la reconocida “Panificadora Miriam” encendió todas las alarmas y puso a prueba tanto los reflejos de los trabajadores del comercio como la capacidad de respuesta de las fuerzas de seguridad locales.
Todo comenzó pasadas las 16:45 horas, un horario en el que la actividad de los hornos suele ser incesante para abastecer la demanda del fin de semana. De forma imprevista, una densa columna de humo comenzó a emanar desde el sector de cocción, advirtiendo al personal sobre la inminencia del peligro. Las altas temperaturas, propias del constante funcionamiento industrial, habían sobrecalentado el conducto de evacuación de gases del horno principal. Según pudo saber La Opinión Austral, este calor extremo, al entrar en contacto directo con la tirantería de madera del techo y los cables eléctricos cercanos, desató el inicio de un foco ígneo que amenazaba con propagarse rápidamente por todo el cielorraso.
Lejos de entrar en pánico, los trabajadores tomaron los matafuegos reglamentarios del local e iniciaron un ataque directo contra las incipientes llamas, logrando sofocar la violencia inicial del fuego y ganando un tiempo de oro hasta la llegada de los profesionales.
Minutos después de recibir la alerta, se hicieron presentes en el lugar cuatro efectivos pertenecientes a las Divisiones Cuartel 4° y Cuartel 22° de Bomberos de la Policía de Santa Cruz. Los especialistas tomaron de inmediato el control de la escena e implementaron el protocolo de rigor: la primera medida táctica consistió en la interrupción total de los suministros de energía eléctrica y gas natural, a fin de anular cualquier riesgo de explosión o de reavivamiento de las llamas.
Una vez asegurado el entorno y despejado el riesgo eléctrico, los bomberos desplegaron una línea devanadera -una manguera de ataque rápido y alta presión- para realizar tareas de enfriamiento focalizado sobre la estructura del cielorraso.
El siniestro fue sofocado por completo sin que hubiera que lamentar personas heridas ni víctimas por inhalación de humo. Los daños se limitaron exclusivamente al ámbito material y estructural en el sector del tiraje.
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