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Celeste Maldonado era docente del Centro Polivalente de Arte, una mujer joven y sana que el 8 de marzo de 2024 entró al Sanatorio Medisur para someterse a lo que, en los papeles, debía ser un trámite médico. Sin embargo, lo que comenzó como una cirugía programada terminó en una tragedia que hoy, dos años después, sigue envuelta en una densa bruma de impunidad y expedientes que no avanzan.
Gabriel Maldonado, hermano de Celeste estuvo junto a sus familiares en el izamiento dominical para reclamar justicia y celeridad en la causa. Tras el acto, hablaron con La Opinión Austral y dieron detalles de la causa.

“Todo empezó con una intervención, una miomectomía. En teoría era solamente eso y salía, era una operación ambulatoria, era fácil, era supuestamente sencillo”, explicó Gabriel con la impotencia de quien sabe que el final fue diametralmente opuesto. Celeste se había preparado con una alimentación especial y, aunque inicialmente quería posponer la cirugía, finalmente decidió avanzar confiando en los profesionales.

Una de las últimas fotos de Celestes Maldonado. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

Pero algo salió mal en ese quirófano del Sanatorio Medisur, y lo que siguió fue una cadena de abandono que hiela la sangre. El principal señalado por la familia es el doctor Sergio Daniel Sesnic, un ginecólogo con antecedentes que, según denunciaron, dejó a su paciente a la deriva en el momento más crítico en un caso que se registró en Gobernador Gregores en el año 2021. Gabriel es tajante al describir la conducta del médico: “Las veces que lo veíamos siempre te trataba mal, te ninguneaba, te hablaba mal, él siempre se creía superior al resto. Nunca nos ayudó, nunca ayudó a Celeste. La abandonó, él la operó y la abandonó y la dejó en una pieza a su suerte”.

De acuerdo con el relato familiar, durante la cirugía se habría producido el desgarro de un vaso sanguíneo, provocando una hemorragia interna que nadie detectó a tiempo. Lo más estremecedor del caso es el tiempo que Celeste pasó esperando una asistencia que nunca llegó de manos de su cirujano. “Mi hermana se desangró 2 horas 40 esperándolo a él que nunca la atendió, la dejó a la deriva, la dejó sola”, denunció este domingo su hermano. En ese lapso, el personal de guardia y de enfermería tampoco habría reaccionado. Fue la intervención fortuita de otra doctora, que se encontraba en la sala por casualidad, la que permitió que Celeste fuera derivada de urgencia a terapia intensiva. Pero ya era tarde. Tras 48 horas de agonía, la docente falleció el 10 de marzo de 2024.

Daniel Maldonado, hermano de Celeste, hablando con La Opinión Austral. FOTO: JUAN PALACIOS/LA OPINIÓN AUSTRAL

La batalla de los Maldonado no terminó con el entierro de Celeste; allí comenzó un calvario judicial que ya lleva dos años de idas y vueltas sin respuestas concretas. La familia apunta contra la instructora del Juzgado Civil N° 3,  a quien acusan de no recibirlos y de demorar la entrega de las pericias finales de la autopsia. “Estamos esperando que por favor nos den la pericia de autopsia, todas esas cosas que hace dos años estamos esperando”, reclamó Gabriel, quien asegura que su hermana va varias veces por semana al juzgado sin ser atendido.
Mientras tanto, el dolor se mezcla con la indignación de ver que el sistema parece proteger a quienes deberían rendir cuentas. El médico denunciado sigue ejerciendo, atendiendo por obras sociales, e incluso la familia recuerda que en 2021 ya tenía antecedentes cuando era director de ginecología del Hospital Regional de Río Gallegos.

Para los Maldonado, la responsabilidad no termina en el profesional, sino que se extiende a la institución: “La clínica Medisur es parte de todo esto porque ellos siguen sosteniendo a este médico. Ellos también tendrían que haber dado una respuesta y no la dieron. La clínica Medisur también es cómplice de todo esto”.

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