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La esperanza que sostuvo a toda la provincia de Santa Cruz durante casi cuatro días de angustia ininterrumpida se transformó en un luto colectivo de proporciones devastadoras. El intenso operativo de búsqueda desplegado en el sector de Palermo Aike, sobre las aguas y márgenes del río Gallegos, concluyó en las últimas horas con la noticia más temida: el hallazgo sin vida de los dos hermanitos de 10 y 12 años que habían desaparecido durante la tarde del pasado domingo tras caer al cauce hídrico en la zona de La Toma.
Luego de la conferencia de prensa oficial encabezada por las autoridades del Gobierno provincial para dar cuenta del desenlace, el jefe de Gabinete de Santa Cruz, Pedro Luxen, brindó una conmovedora entrevista la La Opinión Austral y LU12 AM680. Durante el intercambio, el funcionario repasó el impacto humano del despliegue, la articulación entre las fuerzas de seguridad y el desgarrador momento en que se produjo la localización de los cuerpos en el marco del rastrillaje aéreo.
Respecto al esfuerzo coordinado de las distintas instituciones involucradas en la emergencia, Luxen remarcó el compromiso profesional mantenido desde el primer momento: “La verdad que se llevó adelante un trabajo con muchísima responsabilidad de las tres fuerzas, el Gobierno de la provincia, Gendarmería Nacional, la Prefectura, este, y bueno, lamentablemente un trabajo exitoso con un triste final. Así que bueno, acompañar a la familia en este momento duro”.
La envergadura del operativo no solo incluyó a las cuadrillas tácticas en el terreno y sobre el agua, sino que contempló un abordaje interdisciplinario con la participación directa del ámbito judicial y sanitario de la capital santacruceña. Al ser consultado sobre el esquema de acompañamiento montado para el entorno íntimo de los pequeños, el jefe de ministros puntualizó: “Sí, la verdad que trabajaron, están presentes los médicos de Gendarmería, los profesionales del Hospital Regional y de diferentes divisiones también del Gobierno de la provincia. Se hizo un trabajo maratónico y también estuvo el fiscal, el juez, estuvieron recorriendo con las fuerzas también todos los lugares, así que se hizo un trabajo muy muy prolijo”.
En un plano profundamente sensible, el funcionario provincial hizo hincapié en el impacto psicológico que el trágico evento genera tanto en los allegados a las víctimas como en el propio personal de rescate que trabajó en la inmersión y rastreo en aguas heladas. Sobre los dispositivos de contención y la delicadeza con la que la sociedad y los medios deben abordar la noticia, Luxen señaló: “tienen un protocolo cada fuerza que trabajan sobre los que intervinieron en la búsqueda, además tratándose de niños chicos. Así que creo que a ninguno nos gustaría estar en los zapatos de esa familia. Hay que darles el tiempo, hay que ayudarlos, hay que respetar su dolor. Está muy sensible todo. Así que hay que seguir trabajando y ayudar sobre todo a la familia y trabajar que no vuelva a pasar esto”.
Luxen relató el pedido directo del gobernador y la trágica secuencia del avistamiento aéreo: “Con el gobernador hablé porque me pidió un reporte, obviamente todos los días a última hora, más allá de que permanentemente está preguntando. Los equipos que están trabajando de Gendarmería y el Gobierno de Santa Cruz determinaron que hoy era un día clave, por eso solicitaron el acompañamiento aéreo, teniendo en cuenta la temperatura del agua, teniendo en cuenta muchísimos factores. No quiero ser tan preciso por la familia, pero hoy era un día clave. Quiso estar el gobernador temprano. Lo hicimos junto al padre. y bueno, no sé si es buena o mala suerte, no sé cómo describirlo. El primer hallazgo lo hicimos justamente con el padre, que fue un momento durísimo para todos”.
El despliegue global de la emergencia movilizó un Comité de Crisis que llegó a integrar a cerca de 300 personas entre efectivos de seguridad, técnicos, buzos, médicos y pobladores rurales que sumaron su valioso conocimiento de la geografía local. El ministro valoró la solidaridad manifestada por la comunidad riogalleguense a lo largo de las extenuantes jornadas de rastrillaje.
“Fue a medida que se iban buscando diferentes requerimientos en función de lo que iba necesitando la gente que estaba trabajando. Se fue incorporando tecnología, más personas, vecinos que podían ayudar. Recibimos colaboración de todos lados. La verdad que la sociedad se ha portado muy bien. Río Gallegos acompañó, así que nada más. Terminó una operación exitosa con un tristísimo final”, concluyó Luxen.
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