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El juicio por el crimen de un joven dentro de una concesionaria de Río Gallegos llegó a su segunda jornada. Se trata de la muerte de Franco Cuevas, un joven que irrumpió en una agencia de autos en junio de 2023 y falleció tras recibir cinco disparos de arma de fuego.
Por la causa se encuentra imputado y procesado Roberto Neil, el dueño de la concesionaria que, según él, forcejeó con la víctima cuando esta sacó el arma de fuego, haciendo que el revólver se accionara.
Tras una jornada en la que el imputado tuvo su derecho a dar su versión de los hechos, además del testimonio de algunos policías que intervinieron en primer momento, la sala de juicios de la Cámara Oral de Río Gallegos nuevamente abrió sus puertas este viernes para continuar con el debate de valoración de pruebas.

Una familiar de Cuevas sosteniendo un cartel pidiendo justicia. FOTOS: JUAN PALACIOS / LA OPINIÓN AUSTRAL


Tal como informó La Opinión Austral, el juicio está presidido por María Alejandra Vila, quien se encuentra junto a Jorge Yance y Yamila Borquez, conformando el tribunal. La querella está representada por Jorge Trevotich, la fiscal es Verónica Zuvic, mientras que la defensa está a cargo de Mariana Barbitta y Matías Gutiérrez.
Este viernes, al igual que el jueves, el recinto estuvo tenso. La primera fila del público estuvo colmada de familiares de Roberto Neil, mientras que en la segunda estaban los seres queridos de Franco Cuevas.
Fue minutos después de las nueve y media de la mañana cuando Roberto Neil fue ingresado a la sala acompañado por un murmullo de todos los presentes.

El recinto durante la segunda jornada de juicio. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

A diferencia del jueves, esta vez ingresó con una chomba celeste cubierta por una campera azul tipo polar. Un poco más descontracturado que el día anterior, posiblemente por haber atravesado la primera experiencia.
Tras la reapertura del juicio, dieron su testimonio seres queridos del acusado. Entre ellos, su hermano mayor Jorge, quien aseguró que Cuevas amenazaba constantemente a Roberto con frases como “ya te la voy a dar” o “ya te voy a romper la cabeza con un fierro”, y contó que el día del hecho, tras enterarse y llegar a la agencia, lo vio “mal, estaba llorando”, alegó en su extensa declaración.

Uno de los hermanos de Neil mientras daba su testimonio. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL


En el mismo sentido, expresó que tras el suceso y hasta el día de hoy reciben insultos por parte de la familia de la víctima fatal, ya que asisten a una iglesia evangélica ubicada a unos pocos metros de otra concesionaria que tienen los Neil en la calle Jofré de Loaiza, tal como informó La Opinión Austral en su momento.
Los Cuevas siguieron atentamente los testimonios, muchos de ellos con el ceño fruncido mientras escuchaban a los allegados de Neil defendiéndolo. Como fue el caso de un amigo de Roberto, quien dijo conocerlo hace más de 20 años y que, hace cuatro, el acusado le comentó que tenía problemas con los vecinos que vivían cerca de su agencia de autos del barrio Del Carmen.

El imputado siendo ingresado tras un cuarto intermedio. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL


En el mismo sentido, contó que esa familia le generaba problemas por un desalojo del que “no tenía nada que ver, él tenía miedo de que le pudiera pasar algo”, dijo ante el tribunal, tras ser consultado por la defensa.
Los Neil son diez hermanos y Roberto es el menor. Julia, la hermana del medio, también dio su testimonio y contó que su relación con el acusado es “excelente, es mi hermanito menor, es el que se encarga de cuidar a nuestros papás”, expresó al principio de su testimonio.

Los familiares de Cuevas angustiados en la sala. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL


Julia además sumó nuevos personajes a la historia previa al hecho que terminó con la vida de Franco. Contó que, en una oportunidad, Carla -hermana de la víctima fatal- y su pareja, un hombre de apellido Muñoz, habían ido a la concesionaria a agredir a Roberto Neil por el tema del desalojo.
Por otro lado, la mujer expresó que, una vez que se encontró con el acusado en la Comisaría Segunda, este le confesó que “me tuve que defender, me entró a matar”.
Agregando nuevos personajes a la historia, Julia comentó que un sobrino de Roberto tiene el mismo nombre y que, luego de la muerte, ha recibido “amenazas de muerte por las redes sociales”, afirmó. Como dato, ese sobrino también estaba presente en el debate y, al reconocer que se trataba de él, levantó la nariz y las cejas para luego afirmar con la cabeza que lo que denunció su tía era real.

La fiscal Verónica Zuvic, viendo un dato junto a los defensores Matías Gutiérrez y Mariana Barbitta. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL


Durante la segunda jornada de debate también hubo tiempo para el testimonio de peritos de parte, como quien hizo la pericia psiquiátrica al imputado, quien expresó que no detectó indicios de impulsividad o violencia, aunque también remarcó que él no tenía sentimientos de culpa por la muerte del joven.
También tuvo su turno Hortencia Cano, una reconocida magíster que tuvo una larga trayectoria en el Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial y explicó sobre la toma de muestras biológicas de diversos materiales. Algo que para los presentes pudo haber parecido poco relevante, pero que, para la defensa, sería necesario para el posterior alegato.

Versiones encontradas

Uno de los testimonios más resonantes fue el de Muñoz, pareja de Carla Cuevas y cuñado de Franco.
Para entender lo que dijo Muñoz, hay que comprender el contexto. Él vive en la famosa casa de la “discordia”, en la esquina de French y Congreso, junto a su pareja y sus hijos. En el mismo terreno, pero en otro lugar, viven Rosa Zúñiga, su hijo Lautaro y el fallecido Franco.

La foto que le mostraron al cuñado de Franco Cuevas. FOTO: MARTÍN MUÑOZ QUESADA/LA OPINIÓN AUSTRAL


Muñoz dijo que escuchó los disparos, primero una ráfaga y luego un último tiro después de unos tres segundos. “No salí porque tenía miedo, pero vi por la ventana a un chico que me hacía señas y me decía que Franco estaba en la concesionaria”, expresó algo nervioso ante el tribunal.
En el mismo sentido, expresó que llamó a la Policía, al igual que Neil, y que momentos después un policía “vino y no nos dejaba salir”. De igual manera, dijo que él entraba a trabajar una hora después y que no tuvo problemas para hacerlo. De inmediato, Zuvic realizó una mueca de no comprender e indagó más en el tema. En ese punto, Muñoz llegó a pisarse, al decir que en realidad había visto al joven misterioso por la ventana tras ponerse sus zapatillas.

Julia Neil, hermana de Roberto durante su testimonio. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL


Lo mismo ocurrió cuando le preguntaron si había visto a Franco aquella jornada, y aseguró que no. Cuando le mostraron la cámara de seguridad que mostraba al joven ingresando a la casa minutos antes del hecho, explicó que en realidad entendió que entró a la morada, pero no a la parte donde él reside.
Uno de los puntos más relevantes fue cuando le consultaron a Muñoz si alguna vez había visto a Franco manipular armas de fuego. “No, nunca lo vi con armas de fuego”, dijo.
Acto seguido, la defensa acercó al tribunal una foto de Franco con un amigo portando un arma. Según pudo saber La Opinión Austral, se trataba de una imagen subida a redes sociales donde estaba etiquetada la víctima fatal.
Uno de los puntos curiosos de la declaración del hombre fue cuando dijo: “Franco era el que defendía a Neil, él nos decía que Roberto no tenía nada que ver con el desalojo, nosotros habíamos ido con mi señora a reclamarle a él y habíamos charlado nomás”.

La inspección

El despliegue en las inmediaciones. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL


En la previa al debate, la defensa había planteado al tribunal la posibilidad de realizar una reconstrucción o inspección en el lugar donde ocurrió el hecho. Según pudo saber La Opinión Austral, lo que alguna vez fue una concesionaria de autos ahora se usa como depósito para guardar maderas que sirven para hacer cabañas de una pyme que alquila el edificio.
El lugar cuenta con plásticos en lugar de vidrios en el frente, luego de un sinfín de veces que había sido destruido a piedrazos. “Cuando vinimos, al principio fue complicado, pero les explicamos que no tenemos nada que ver y ahora está todo bien. Nosotros los entendemos, perdieron a un familiar”, indicaron desde la pyme.


Fue cerca de las cuatro de la tarde de este viernes cuando el personal de la Cámara, jueces y las partes intervinientes se acercaron al lugar del hecho.
La Opinión Austral logró ingresar a lo que era la agencia de autos momentos antes de la inspección. Se trata de un lugar de unos 50 metros cuadrados, donde se mantiene el mismo piso que tenía la concesionaria, pero donde antes había vehículos, ahora hay algunas maderas desperdigadas en el suelo.

El pasillo donde murió Franco Cuevas. FOTOS: JOSÉ SILVA / LA OPINIÓN AUSTRAL


Desde el ingreso, a la izquierda, se pudo observar el pasillo de entrada a las oficinas, lugar donde ocurrió la muerte de Cuevas. Se trata de un corredor mediano de unos pocos metros de largo que termina abruptamente contra una pared, sitio donde Neil se afirmó cuando forcejeaba con Cuevas.
Alrededor de la hora antes señalada, un fuerte despliegue policial se realizó en las inmediaciones. En la esquina, los seres queridos de Franco Cuevas, con mates y algunos cigarrillos, vieron de lejos cómo se desarrollaba el operativo. Afuera de su morada colocaron un cartel con el rostro de la víctima fatal y una leyenda que rezaba “Justicia”. Incluso algunas personas dejaron caer lágrimas.

La familia Cuevas viendo el despliegue de la fuerza de seguridad. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL


Los jueces, la fiscal y el personal de Cámara llegaron a bordo de una trafic del Poder Judicial, mientras que los abogados lo hicieron por sus propios medios. Rosa Zúñiga se acercó al lugar tras ser llamada por su abogado Jorge Trevotich para ingresar al sitio donde murió su hijo. El último en ser ingresado fue el propio Neil, quien fue descendido de un móvil del Servicio Penitenciario Provincial (SPP) y escoltado, pasando por un cordón humano realizado por los agentes del orden.

Neil siendo ingresado a la concesionaria donde ocurrió el hecho. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL

El desalojo
En medio de esta situación llegó una notificación a la casa de los Cuevas. Se trata de una cédula que responde al desalojo de la morada firmada por el fuero civil. Fuentes consultadas por La Opinión Austral adelantaron que finalmente la Justicia resolvió que la familia abandone el inmueble.

La familia Cuevas tras ser notificada por el desalojo. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL


Por eso, se colocó un móvil policial en diagonal a la casa. “Vigilamos que no entren cosas o que se vean situaciones extrañas”, explicaron desde la fuerza de seguridad provincial sobre la consigna preventiva en las inmediaciones.
En el mismo sentido, la cédula de notificación de desalojo no tiene efecto “inmediato”, sino que la Justicia dio un plazo perentorio hasta el próximo jueves a las 11 horas, tiempo que tienen los ocupantes del lugar para poder retirarse.
En el peor de los casos, a partir de ese momento, la Justicia podría usar la fuerza pública para retirarlos. “Nadie quiere eso, esperemos que se resuelva de la mejor manera”, reflexionó y auguró una alta fuente policial a este diario.

Roberto Neil, acusado durante este viernes. FOTO: LEANDRO FRANCO/ LA OPINIÓN AUSTRAL

El debate pasó a cuarto intermedio hasta el próximo martes. Fuentes judiciales consultadas por este diario adelantaron que todavía faltan más testimonios de peritos que trabajaron en la instrucción, para luego pasar a los alegatos que se podrían realizar el mismo día a la tarde o pasar a un nuevo cuarto intermedio hasta el jueves debido a la agenda de trabajo de la Cámara Oral. Lo cierto es que el debate de valoración de pruebas avanza y cada vez se está más cerca de llegar a la justicia y verdad por uno de los hechos más relevantes del último tiempo en Río Gallegos.

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