La incertidumbre, la angustia y la esperanza conviven desde hace días en una vivienda de Empedrado, Corrientes. Allí, Luisa Torres espera noticias de su esposo, Juan Carlos Gutiérrez, el marinero de 46 años que permanece desaparecido desde el pasado 30 de junio tras caer al mar desde el buque pesquero congelador Luca Mario, cuando navegaba en medio de un fuerte temporal en aguas del Atlántico Sur, frente a Puerto Deseado, en la provincia de Santa Cruz.
Mientras la Prefectura Naval Argentina sostiene un amplio operativo de búsqueda y rescate en una extensa zona ubicada a unas 155 millas náuticas de la costa, la mujer rompió el silencio y reveló detalles de las últimas conversaciones que mantuvo con su marido, además de denunciar la falta de información por parte de la empresa pesquera.
Juan Carlos Gutiérrez llevaba más de dos décadas dedicado al trabajo en el mar. La experiencia le permitía interpretar las condiciones climáticas y, según contó su esposa, sabía que el temporal representaba un riesgo para toda la tripulación.
“Él me dijo que el día no estaba favorable para trabajar, que estaba muy feo el clima“, recordó Luisa Torres durante una entrevista concedida a nuestros colegas Radio LT7 de Corrientes. Minutos antes de la tragedia, el marinero incluso le había enviado fotografías desde el barco para mostrarle la intensidad del temporal que atravesaban.
“Las últimas imágenes que yo tuve de él fueron imágenes del lugar y de cómo estaba el clima. Eso es lo último que tengo de él, diciéndome que no estaba el día para salir”, expresó con profunda emoción.
De acuerdo con la reconstrucción del hecho, Gutiérrez cayó al mar durante una maniobra de pesca. Otros dos tripulantes también fueron arrastrados por una ola, aunque lograron aferrarse a la red del buque y fueron rescatados con vida. Desde entonces, no hubo rastros del marinero correntino.
Uno de los aspectos que más indignación generó en la familia fue la manera en que se enteraron de la desaparición. Según denunció Luisa, la noticia ya circulaba en redes sociales y medios de comunicación cuando todavía nadie de la empresa había establecido contacto con ella.
“Yo me enteré por una hermana que me llamó… por todos los medios ya había información que yo ni siquiera sabía“, lamentó. Recién cerca de las 21:30 de ese mismo martes recibió un llamado de la compañía propietaria del pesquero. “Yo confiaba que la empresa me iba a avisar a mí primero porque es lo que corresponde. No tuve información hasta esa hora”, cuestionó.
La mujer sostuvo que durante esas horas vivió una situación de enorme desesperación, sin saber exactamente qué había ocurrido ni cuál era el estado de su esposo.
La familia
En Empedrado, la familia atraviesa momentos de enorme angustia. Juan Carlos Gutiérrez es padre de tres hijos, quienes permanecen junto a su madre aguardando novedades sobre el operativo de búsqueda. “Tengo dos nenas y un varón, los tres están conmigo en este momento esperando información, que alguien nos llame”, contó Luisa.
Pese al paso de los días y a las escasas probabilidades que suelen existir en este tipo de emergencias marítimas, la mujer aseguró que no pierde la esperanza de volver a encontrar a su esposo. “Necesito que lo encuentren, no voy a perder la fe. Yo no quiero que pare la búsqueda, pero que busquen de verdad”, reclamó.
La desaparición del marinero también abrió un fuerte debate dentro del ámbito marítimo. Desde el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) sostuvieron que el accidente podría haberse evitado si se hubieran respetado las recomendaciones emitidas por la Prefectura Naval Argentina ante el temporal que afectaba la zona de pesca.
Según expresó el gremio en un duro comunicado, “los capitanes ante la recomendación de Prefectura de ponerse a resguardo por inminente temporal hacen caso omiso a dicha recomendación y se quedan en altamar por un poco más de pesca, despreciando así el valor de la vida”.
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