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Una densa columna de humo negro que se elevaba sobre Río Gallegos generó preocupación entre vecinos durante la mañana de este martes y motivó la rápida intervención del personal de Bomberos del Cuartel Central. El episodio ocurrió cerca de las 8:00 en la calle Urquiza al 1500, donde finalmente se constató que no se trataba de un incendio estructural sino de la quema de materiales plásticos dentro de un contenedor ubicado en el patio de una vivienda.
Según pudo saber La Opinión Austral El alerta se activó luego de que residentes del sector observaran la presencia de un humo espeso y oscuro que salía desde un predio donde funciona un taller mecánico. Ante la posibilidad de que se tratara de un incendio de mayores dimensiones, se dio aviso a la División Cuartel Central, que acudió de inmediato con una unidad operativa para verificar la situación.
Al arribar al lugar, los bomberos realizaron una inspección inicial y lograron determinar el origen del humo. Según confirmaron fuentes del operativo, el foco no correspondía a un incendio de estructura ni a un siniestro dentro del taller, sino a una quema de residuos plásticos que se estaba realizando dentro de un contenedor en el patio del domicilio.
Sin embargo, pese a no representar un riesgo inmediato para la estructura del inmueble, la situación sí encendió una alerta por otro motivo: la elevada toxicidad del humo producido por la combustión de plásticos y otros polímeros.
Este tipo de materiales, al ser quemados, liberan gases altamente contaminantes que pueden afectar tanto la salud de las personas como el medio ambiente. Entre los compuestos que suelen generarse durante este proceso se encuentran sustancias irritantes y potencialmente peligrosas que, al ser inhaladas, pueden provocar problemas respiratorios, irritación ocular y molestias en las vías aéreas.
Por este motivo, el personal de bomberos ordenó la sofocación inmediata del foco. El propietario del lugar procedió a extinguir las llamas bajo la supervisión de los efectivos, quienes posteriormente realizaron tareas de verificación para asegurarse de que no existiera riesgo de reignición ni presencia de otros materiales combustibles que pudieran reactivar el fuego.
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