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En la madrugada de un sábado que parecía una reunión habitual entre amigos, la violencia desató una tragedia inolvidable en Río Gallegos. A casi dos años de la noche en que Óscar Javier Lancucheo perdió la vida apuñalado en su propia vivienda de la calle Jofré de Loaiza al 700, la Justicia de Santa Cruz se alista para juzgar a Fernando Muñoz.

El imputado, de 35 años, enfrentará el próximo 15 de octubre el debate oral bajo la pesada acusación de homicidio criminis causae, una figura penal que prevé como única pena la prisión perpetua. El caso, que sacudió a la opinión pública local, quedó grabado por la escalofriante confesión que el agresor le hizo a su expareja antes de intentar huir: “Gorda, me mandé una cagada”, frase con la que confirmó haber terminado con la vida de su amigo tras una discusión insólita.

La tapa de La Opinión Austral que reflejó el caso.

Tal como lo informó La Opinión Austral en su momento, el hecho se remonta a las primeras horas del sábado 26 de octubre de 2024, cuando Muñoz acudió al domicilio de Lancucheo. La víctima, de 35 años al momento de su deceso, era un estimado vecino de Río Gallegos que se desempeñaba como trabajador del sector de maestranza en el Hospital Regional Río Gallegos (HRRG), un hombre integrado a la comunidad y querido por sus compañeros de labor.

Ambos se encontraban compartiendo bebidas alcohólicas en una habitación externa de la propiedad cuando la calma de la noche se quebró. Por causas que la investigación judicial busca precisar de manera definitiva en el inminente juicio, se desencadenó un violento altercado verbal que escaló sin retorno. En medio del enfrentamiento, Muñoz tomó un arma blanca y se abalanzó con saña sobre el dueño de casa, asestándole múltiples estocadas concentradas en el cuello y el torso, provocándole heridas cortantes de extrema gravedad que le causaron la muerte de forma casi inmediata.

Fernando Muñoz tras ser detenido por la Policía. FOTO: POLICÍA SANTA CRUZ

Consumado el homicidio, la reacción del agresor lejos estuvo de la templanza. Muñoz abandonó raudamente la escena del crimen y se dirigió a la vivienda de su exnovia. Desbordado por un evidente estado de alteración, le relató lo sucedido sin rodeos, asegurando haber matado a su amigo en medio de la contienda. Además de revelar la sangrienta escena, el individuo manifestó intenciones firmes de quitarse la vida e insinuó que se dirigiría hacia el sector de la costanera local.

Asustada ante la gravedad de la confesión y temiendo un desenlace aún más trágico, la mujer tomó la determinación crucial de comunicarse de urgencia con la Policía de Santa Cruz para denunciar lo ocurrido.

Óscar Lancucheo, la víctima. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

El llamado de alerta movilizó un urgente protocolo de emergencia que dividió a las fuerzas policiales en dos operativos simultáneos. Por un lado, patrulleros y efectivos de la comisaría correspondiente irrumpieron en la finca de la calle Jofré de Loaiza al 700. Al ingresar a la habitación trasera, los agentes se toparon con el peor escenario: el cuerpo sin vida de Lancucheo yacía sobre el suelo rodeado de un charco de sangre, lo que motivó la rápida intervención de la División de Gabinete Criminalístico para preservar las pruebas e iniciar las pericias forenses de rigor.

Un móvil de Criminalística afuera de la vivienda donde ocurrió el horror. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL

En paralelo, otra comitiva desplegó un minucioso rastrillaje a lo largo de la costanera local siguiendo la pista aportada por la expareja del sospechoso. Fue en las inmediaciones de la calle Almirante Brown donde las fuerzas de seguridad localizaron a Muñoz. Para sorpresa de los uniformados, el prófugo no intentó escapar ni ofreció resistencia alguna: fue capturado de forma pacífica mientras almorzaba un sándwich de milanesa en un local gastronómico de la zona.

Fernando Muñoz tras ser detenido por la Policía. FOTO: POLICÍA SANTA CRUZ

Ahora, tras una prolongada instrucción que abarcó cerca de dos años de pericias y recopilación de elementos probatorios, la causa llegará a su instancia decisiva. Fuentes judiciales confirmaron que el proceso oral contra Fernando Muñoz comenzará formalmente el próximo 15 de octubre, oportunidad en la que el tribunal evaluará las evidencias colectadas desde aquella trágica madrugada de 2024. La calificación de homicidio criminis causae coloca al imputado ante un horizonte judicial inflexible, donde la ley no contempla otra alternativa que la pena máxima de prisión perpetua en caso de ser hallado culpable.

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