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La escena vuelve a repetirse, con un patrón que ya no parece casual. Una vivienda de Río Gallegos fue incendiada de manera intencional en la mañana del domingo, a menos de un mes de haber sufrido un siniestro similar que la dejó prácticamente destruida. La reiteración del hecho encendió las alarmas en el ámbito judicial y refuerza la hipótesis de un ataque deliberado, posiblemente vinculado a un conflicto previo.
De acuerdo a la información a la que tuvo acceso La Opinión Austral, a través de fuentes consultadas se pudo saber que el nuevo episodio ocurrió alrededor de las 7:45 en una propiedad ubicada sobre la calle José Ingenieros al 1900, a pocos metros de la Escuela Primaria Provincial N°63 “Piloto Capitán Danilo Bolzán”. Personal de la División Investigación Pericial Zona Sur acudió al lugar tras un llamado telefónico que alertaba sobre un incendio en curso.
Al arribar, los especialistas se encontraron con una estructura de aproximadamente 85 metros cuadrados, construida en mampostería tradicional, con daños evidentes producto de la acción del fuego. Según el informe técnico, la mayor afectación térmica se concentró en el sector posterior de la vivienda, donde se registró carbonización intensa y el colapso de parte de la cubierta, especialmente en un pasillo que conecta con otra unidad dentro del mismo predio.
El resto de los ambientes también presentaba signos de deterioro generalizado, con marcas de combustión en planos medios y superiores, lo que da cuenta de la propagación del fuego. En la parte trasera del terreno, un anexo de unos 33 metros cuadrados -también construido en mampostería- resultó igualmente afectado, con daños extensos en sus tres ambientes.
Un dato clave en la investigación es que el inmueble no contaba con servicios de luz ni gas al momento del siniestro, y tampoco tenía moradores. Este elemento, sumado a las características del foco ígneo, permitió a los peritos concluir que el incendio fue intencional, provocado mediante la aplicación de llama libre sobre materiales combustibles.
El antecedente
Pero lo que más inquieta a los investigadores es el antecedente inmediato. El pasado 20 de marzo, la misma vivienda ya había sido escenario de un incendio de grandes proporciones que provocó pérdidas totales. En aquella oportunidad, el propietario -padre de una niña de cinco años con trastorno del espectro autista– había manifestado públicamente sus sospechas sobre la autoría del hecho.
“Fue una desgracia total”, había señalado entonces, al tiempo que aseguraba tener identificado a quienes, según su versión, habrían incendiado la casa. Incluso afirmó haber recibido amenazas previas a través de mensajes de WhatsApp, donde le advertían que prenderían fuego la propiedad. “Ya le pasé los datos a la comisaría”, sostuvo en ese momento, dejando entrever un conflicto que ahora vuelve a estar bajo la lupa.
El nuevo incendio, que afectó principalmente la parte trasera de la estructura, refuerza la línea investigativa que apunta a un ataque reiterado y premeditado. Fuentes judiciales indicaron que se encuentran abocadas a la recolección de material fílmico de cámaras de seguridad de la zona, con el objetivo de identificar a los responsables.
En paralelo, no se descarta que se profundicen las medidas en torno a las denuncias previas realizadas por el propietario, en busca de establecer si existe una conexión directa entre las amenazas y los hechos ocurridos.
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