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La estela de dolor que dejó el voraz incendio en el barrio Hielos Continentales de Río Turbio, donde perdieron la vida una niña de 8 años y una joven de 18, mantiene conmocionada a toda la provincia de Santa Cruz. Sin embargo, en medio de la conmoción y el duelo colectivo, el avance de la investigación técnica arrojó en las últimas horas una certeza crucial que despeja fantasmas: la tragedia no fue obra de la intencionalidad, sino el desenlace de un desgarrador accidente doméstico.
Tal como lo informó La Opinión Austral, el calvario comenzó a escribirse alrededor de las 05:44 de la madrugada del viernes. A esa hora, un llamado anónimo y desesperado al abonado 101 de la División Comisaría local encendió las alarmas de todas las fuerzas de seguridad. La voz al otro lado de la línea advertía sobre un dantesco incendio desatado en la parte posterior de la Escuela N° 60. Minutos después, al arribar a la vivienda ubicada en la calle Glaciar Frías N° 45, los equipos de emergencia se toparon con una escena dantesca: la estructura del inmueble estaba completamente envuelta por las llamas.
En medio de un escenario de desesperación absoluta, tres de los ocupantes lograron escapar del infierno con lo puesto. Se trataba de una joven que había quedado al cuidado de sus tres hermanas menores, acompañada por su pareja y una de las pequeñas. Los tres sobrevivientes, con quemaduras de diversa consideración y un cuadro severo de intoxicación por monóxido de carbono, fueron derivados de urgencia al hospital local. Pero la violencia del fuego no dio tregua, y con el correr de las horas, los bomberos confirmaron el saldo más temido: la niña de 8 años y la joven de 18 no lograron ganar la salida y perecieron atrapadas en el interior de las habitaciones.
Frente a la magnitud del siniestro, la Justicia ordenó un despliegue pericial de máxima precisión para no dejar cabos sueltos. Tal como había adelantado este diario, la Superintendencia de Bomberos con asiento en Río Gallegos dispuso el envío urgente hacia la ciudad minera de una comitiva especializada del Departamento Técnico de Investigaciones. Este equipo de élite, integrado por dos oficiales y dos suboficiales altamente capacitados, tuvo la difícil misión de peinar las cenizas y reconstruir la génesis del fuego. Al mismo tiempo, los restos de las víctimas fatales fueron trasladados a la capital provincial para la realización de las autopsias de rigor.
El trabajo de los expertos trajo consigo la respuesta más esperada en el ámbito judicial. Fuentes ligadas a la investigación confirmaron que, tras el minucioso análisis de las marcas de fuego, los patrones de quemado y los restos estructurales, se determinó de forma categórica que el incendio tuvo un origen netamente accidental. Se descartó de plano cualquier tipo de accionar intencional, dolo o atentado.
De acuerdo a la hipótesis principal que ahora sostiene la pesquisa, la chispa originaria -el foco ígneo- se habría desatado de forma fortuita en la zona de un taller lindero o contiguo a la vivienda principal. Desde ese sector, impulsadas por los materiales de fácil combustión y la dinámica propia de la estructura, las llamas se propagaron con una rapidez letal hacia el sector de los dormitorios, bloqueando cualquier vía de escape para las dos víctimas fatales.
Con esta confirmación técnica sobre la mesa, el engranaje judicial acelera sus tiempos. Fuentes policiales adelantaron que los efectivos de la jurisdicción se encuentran trabajando a contrarreloj durante este fin de semana, uniendo actas, testimonios y los informes preliminares de los bomberos de Río Gallegos. El objetivo es elevar el sumario policial completo al Juzgado de Instrucción de Río Turbio a primera hora de la jornada de este lunes, cerrando así la etapa investigativa sobre las causas del siniestro.
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