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En Río Gallegos, donde las historias suelen quedar grabadas en la memoria colectiva, hay nombres que todavía resuenan con fuerza. El de Brianna Matulich es uno de ellos. Su muerte, ocurrida en la madrugada del 31 de diciembre de 2023 tras ser embestida por una camioneta, dejó una herida profunda en la comunidad. Pero también marcó para siempre la vida de su hermana Priscila, quien sobrevivió al mismo hecho y que este 9 de abril cumplió 17 años.
A más de dos años de aquella tragedia, el dolor sigue presente, aunque transformado en una lucha cotidiana por seguir adelante. En ese contexto, el cumpleaños de Priscila no fue uno más. Estuvo atravesado por la memoria, la ausencia y, sobre todo, por un mensaje que conmovió a quienes lo leyeron.
A través de sus redes sociales, Jorge Matulich, padre de las jóvenes, le dedicó unas palabras cargadas de emoción, crudeza y amor. Lejos de los saludos formales, eligió un tono íntimo, casi confesional, donde describió a su hija con una mezcla de ternura y realismo: una adolescente fuerte hacia afuera, pero profundamente sensible en su interior.
“Mi princesa más chiquita, la guerrera”, escribió, en una frase que resume el camino que le tocó transitar a Priscila. En su mensaje, el padre no esquivó el dolor. Habló de las tristezas guardadas, de los silencios, de esa coraza que muchas veces construyen quienes atraviesan situaciones límite para poder seguir en pie.
La historia de Priscila no puede entenderse sin volver a aquella madrugada que cambió todo. El vehículo conducido por Esteban González embistió a las hermanas, provocando la muerte de Brianna y dejando a Priscila con heridas de gravedad. El caso tuvo derivaciones judiciales y culminó con la condena del conductor a doce años de prisión, pero ninguna sentencia alcanza a reparar una pérdida de esa magnitud.
Desde entonces, la vida de la familia Matulich quedó dividida en un antes y un después. En ese escenario, cada fecha significativa adquiere un peso distinto. Los cumpleaños, que suelen ser motivo de celebración, se transforman también en instancias de reflexión, de memoria y de reconstrucción emocional.
En su mensaje, Jorge Matulich también dejó una enseñanza que trasciende lo personal. Habló del crecimiento, de esa etapa compleja que implica la adolescencia, y de las contradicciones propias de la edad. “Demasiado grande para unas cosas, demasiado chica para otras”, escribió, describiendo con precisión ese momento bisagra que atraviesan tantos jóvenes.
Pero quizás el pasaje más potente fue aquel en el que invitó a su hija a no guardarse el dolor, a expresar lo que siente. En una sociedad donde muchas veces se naturaliza el silencio frente al sufrimiento, sus palabras funcionan como un llamado a poner en palabras lo que duele, a no cargar en soledad con las heridas.
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