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Un episodio dramático de marcada complejidad social e institucional sacude por estas horas a Río Gallegos y mantiene en vilo a las autoridades judiciales y policiales de la provincia.

Tal como lo informó La Opinión Austral, un procedimiento desatado en las últimas horas del viernes tras una grave denuncia de violencia de género en el barrio San Benito culminó con el fallecimiento de un hombre dentro de la Comisaría Séptima. Mientras las horas transcurren, la causa judicial avanza a paso firme con medidas clave dispuestas por el Juzgado de Instrucción N° 3, centrándose la expectativa en los resultados definitivos de la autopsia forense para echar luz sobre lo acontecido.

La reconstrucción del trágico suceso comenzó cerca de las 22:35 del viernes, cuando el centro de despacho activó una llamada de código rojo a raíz de un pedido de auxilio en el Gimnasio Municipal “Indio Nicolai“. Un nene de tan solo 10 años irrumpió desesperado en el establecimiento pidiendo ayuda porque su padrastro estaba golpeando brutalmente a su madre en el domicilio familiar. La rápida intervención del personal del gimnasio permitió poner a resguardo al menor y dar aviso inmediato al 911.

Secundando la indicación del niño, efectivos de la Comisaría Séptima acudieron al departamento ubicado en la Manzana 71. Al ingresar, los uniformados se encontraron con un escenario dantesco: el individuo presentaba un altísimo estado de agresividad e intoxicación alcohólica, mientras que junto a él se hallaba LPR, de 36 años, quien exhibía una lesión sangrante y visible en el labio inferior. Ante la negativa del agresor a retirarse y su violenta resistencia contra los agentes, fue necesaria la llegada de refuerzos del Comando de Patrullas para lograr reducirlo y contenerlo.

El desenlace fatal se produjo minutos después, al momento del traslado a la dependencia policial del sector periférico. Cuando el hombre luego identificado como  Carlos Ferrel Gilmar, oriundo de Bolivia de 38 años de edad, era conducido hacia la zona de celaduría, sufrió un repentino colapso y se desvaneció por completo. Los efectivos iniciaron de inmediato maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) y convocaron a la ambulancia del 107.

Pese a los esfuerzos continuados del personal médico que utilizó un equipo desfibrilador en el lugar, logrando recuperar pulsaciones débiles de manera efímera, el profesional de guardia confirmó el deceso del hombre. La gravedad institucional del hecho movilizó de inmediato a la cúpula policial, apersonándose en la sede los jefes de unidad, directores regionales y el propio Superintendente de Seguridad.

Según pudo saber La Opinión Austral, los análisis preliminares indicaron que el fallecido registraba más de 2 gramos de alcohol por litro de sangre y padecía una patología de salud preexistente, factores que podrían haber incidido de manera determinante en el cuadro de descompensación. Sin embargo, para dotar al proceso de la máxima transparencia e imparcialidad, el Juzgado de Instrucción N° 3 apartó a la policía provincial de la instrucción preventiva y encomendó la investigación de manera integral a la Gendarmería Nacional Argentina.

En horas de este domingo, las novedades de la causa marcan un intenso despliegue de la fuerza federal en la zona del hecho. Los investigadores avanzan a paso firme en el levantamiento de testimonios a vecinos de la Manzana 71 y en el secuestro de registros fílmicos de cámaras de seguridad públicas y privadas de las inmediaciones para reconstruir minuciosamente la secuencia temporal, desde el abordaje en el inmueble hasta la llegada a la comisaría.

Todas las miradas están puestas ahora en los estrados judiciales y en los laboratorios forenses, donde se aguarda con enorme expectativa la entrega de las conclusiones definitivas de la autopsia. El dictamen médico-legal será la pieza científica decisiva que permitirá determinar con absoluta certeza la causal del deceso, echando claridad sobre un hecho que conmociona a Río Gallegos.

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