El 1 de febrero de 2019 no fue un día más en Río Gallegos. Una tragedia evitable ocurrió en la zona céntrica de la ciudad y dos personas perdieron la vida en una mañana ventosa mientras trabajaban en una antena a 20 metros de altura.

La causa tiene como víctimas a Diego Sosa y Michael Iturra, dos changarines que se ganaban la vida limpiando patios, realizando obras o haciendo lo que surgiera para parar la olla o incluso comprar útiles para sus hijos que, en esa época, estaban por comenzar las clases.

Para comprender esta lamentable historia hay que remontarse en el tiempo. Jorge Cruz, exsecretario de Gobierno Municipal, había visto una oportunidad para comprar una radio, posiblemente con la intención de volver a lanzarse a la política de cara a las elecciones de 2019.

“Era una buena oferta”, aseguró este miércoles en el juicio que lo tiene como imputado. Se trataba de lo que había quedado de Radio San Cayetano, ubicada en cercanías de la terminal de colectivos, con algunas antenas oxidadas que debían ser reemplazadas antes de ser instaladas en el predio de Comodoro Rivadavia y Comodoro Py, en otro sector de Río Gallegos.

En esa esquina, cuya propiedad registral estaba a nombre de Cruz, funcionaba un comité del Proyecto Alternativo y, para 2019, se esperaba avanzar en el proyecto de una radio con miras a las elecciones. Sin embargo, por cuestiones del destino, el infortunio o la negligencia, todo quedó trunco y derivó en causas en los fueros penal y civil contra el referente político y otro hombre que también buscaba impulsar una serie de programas radiales vinculados a la cultura.

Michael Iturra, fallecido.

Aquella mañana, Sosa y “Camaleón” Iturra trabajaban en las alturas en condiciones precarias. Además, las fuertes ráfagas de viento se hacían sentir. “Yo llegué a ver cómo se movían las copas de los árboles y la antena”, indicó una testigo este miércoles durante el juicio. Todo se transformó en la tormenta perfecta para que la tragedia ocurriera. En un abrir y cerrar de ojos, los changarines cayeron y perdieron la vida en el acto.

La causa es contra Jorge Cruz y Rubén Rogelio Romero por el delito de “homicidio culposo, dos hechos en concurso ideal“. Pasadas las nueve y media de la mañana, en las instalaciones de la Cámara Oral, comenzó el debate contra los acusados.

La Opinión Austral estuvo en el recinto y pudo saber que el tribunal estuvo presidido por María Alejandra Vila, junto a Jorge Yance como vocal titular y Fernando Zanetta como vocal subrogante.

Diego Sosa, fallecido.

La fiscal de Cámara fue Verónica Zuvic, mientras que Elian Smith actuó como querellante por Iturra y Marta D’Avila representó los intereses y derechos de la familia Sosa.

Respecto de las defensas, Romero -quien actualmente reside en Paraná, Entre Ríos- siguió el debate de manera virtual y estuvo representado en la sala por el abogado Emin Charif Sat.

Gabriel Giordano es el abogado defensor de Jorge Cruz. Ambos llegaron a la sala de juicio casi en simultáneo y se ubicaron a la derecha del tribunal antes de que comenzara el debate de valoración de pruebas.

Los restos de los operarios en el suelo. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL

Previo a la lectura de las acusaciones de la querella y la fiscalía, hubo un contratiempo. Desde la defensa se planteó una supuesta irregularidad respecto de unos audios que luego serían fundamentales para comprender la causa. Para la defensa, algunos estaban dañados pero, según la fiscalía, esos elementos, junto con sus respectivas transcripciones, ya estaban a disposición de las partes desde hacía unos doce meses.

El primero en tener la oportunidad de prestar declaración fue Romero, aunque hizo uso de su derecho a guardar silencio. De igual manera, se reprodujo la indagatoria que había brindado durante la instrucción ante la jueza Marcela Quintana.

Allí se pudo saber cómo era el vínculo entre Romero e Iturra y cuál era la conexión con Cruz. Según había testificado el hombre en su momento, había conocido a Jorge Cruz en los tiempos del Concejo Deliberante y le había propuesto al exfuncionario un proyecto de programas radiales vinculados a la cultura.

Gabriela Sosa y Zulma Valdéz llorando durante el juicio. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

En el mismo sentido, le había acercado la posibilidad de que Iturra pudiera realizar los trabajos correspondientes para poner en marcha la radio. “A Iturra lo conocía de la radio, yo trabajaba en medios. Él me decía que lo dejara, que él se encargaba. Yo lo veía trabajando siempre en altura, le tenía confianza”, fue lo que había dicho Romero en noviembre de 2020, en la indagatoria realizada por Zoom en aquellos tiempos de pandemia.

“Yo no sabía que había alguien más, yo no le iba a pagar, él se ofreció”, aseguró Romero sobre Iturra y, respecto de Sosa, afirmó que no lo conocía. Además, agregó desconocer “los trámites para colocar una antena. Yo pensé que Iturra sabía. Me dijo que tenía los papeles para poder colocarlas”, se desligó Romero ante una posible responsabilidad.

La indagatoria a Cruz

Luego llegaría uno de los momentos más tensos de la jornada, cuando fue el turno de la indagatoria de Cruz, quien, con contradicciones y hasta momentos en los que se quebró, aseguró que cuando ocurrió la tragedia estaba de vacaciones y que, tiempo antes, había delegado todo en un hombre conocido como David D., quien posiblemente este jueves brinde el testimonio solicitado por la defensa del exfuncionario.

Cruz, vestido con tonos marrones, un saco con parches en los codos y sus características habituales, caminó hasta el banquillo de los acusados y comenzó diciendo que se enteró de la situación en profundidad recién en el último tiempo, cuando contrató a Giordano para su defensa.

La sala de juicio este miércoles. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

“Hubo muchos testimonios que vi en el expediente que estaban mal”, comenzó diciendo Cruz ante el tribunal, mientras Zulma Valdez, madre de Sosa, lo miraba con desaprobación y el ceño fruncido desde uno de los costados de la sala.

En 2017 fue cuando compré unos equipos de radio para poner una FM. Yo no sabía mucho, lo vi como una inversión. Lo hice todo legal, a través de un escribano público”, comenzó rememorando.

Recién en 2018 fue cuando contactó a David D., un técnico que sabría sobre cuestiones propias de la radiofonía. “Probó los equipos y me dijo que había que ver el tema de unos anclajes. Yo tenía una construcción en este terreno, pero íbamos tranquilos, sin apuro”, expresó ante el tribunal.

Aunque hubo algunas contradicciones. Si bien en un primer momento Cruz dijo que había comenzado con los trámites en la Municipalidad, luego se desdijo y aseguró que se había desligado de eso y que había encomendado esas tareas a David.

El perimetro que se realizó aquella fatídica jornada. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL

En paralelo, apareció Romero en la historia de Cruz. “En octubre de ese año vino Romero y me acercó las propuestas para hacer programas. Yo lo conocía del Concejo Deliberante, cuando trabajaba con Mario Metaza”, indicó y agregó que, más allá de las diferencias políticas, tenía una buena relación o, al menos, una buena impresión de él. “Siempre me pareció alguien serio, culto”, aseveró sobre Romero.

Tras cuatro charlas entre ambos, Cruz habría dado el brazo a torcer por la insistencia de Romero, quien -según su relato- le había dicho que podía avanzar con las tareas para poner en funcionamiento la radio mediante personas que harían los trabajos más rápido que David.

“Ya había pagado primero 25 mil pesos y después otros 50 mil. No quería pagar más”, indicó Cruz, esperando que todo se solucionara con ese monto y que finalmente la radio pudiera funcionar.

Era diciembre de 2018. Cruz y su familia se fueron a pasar las fiestas de fin de año y las vacaciones en Mar del Plata, pero constantemente recibía llamados de Romero sobre algunos gastos extras que iban apareciendo a medida que Iturra avanzaba con los trabajos. Aquí es donde el relato se vuelve difuso y surgen los audios que habían sido cuestionados en la previa.

Romero siguió el juicio de manera virtual desde Paraná. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

En el expediente constan las transcripciones de los mismos y, en la sala, fueron reproducidos para que todas las partes pudieran escucharlos. Es que Cruz había dicho que solo había hablado con Romero y con Iturra “algunas veces, aunque siempre desde el celular de Romero”.

El celular de Iturra fue peritado en su momento por personal de la División de Investigaciones (DDI). El resultado indicó que tenía agendado a Cruz como “Jorge Cruz Antena” y aparecieron conversaciones en las que la víctima le comentaba al exfuncionario los avances de los trabajos, incluso con fotografías. En una oportunidad, este le respondió con un simple “ok”.

Consultado sobre ese intercambio por la Fiscalía, Cruz dijo que “no me acuerdo, la verdad yo estaba de vacaciones y pudo haber sido así”, desestimando de esta manera lo que había dicho apenas minutos antes.

Quizás uno de los momentos en los que la defensa del exfuncionario quedó contra las cuerdas fue cuando la fiscal Zuvic le consultó cuándo había sido secretario de Gobierno. “Entre 2015 y 2017”, respondió Cruz. A lo que Zuvic le preguntó sobre unas ordenanzas que habían sido modificadas en 2016, cuando todavía integraba el gobierno de Roberto Giubetich.

Gabriela Sosa mientras daba su testimonio. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

Estas modificaciones daban cuenta de los trámites que debían realizarse respecto de la infraestructura y establecían que especialistas matriculados debían encargarse de las labores vinculadas a las telecomunicaciones.

Para la Fiscalía, siendo la Secretaría de Gobierno la autoridad de aplicación en estas situaciones, Cruz no podía desconocer los requisitos al momento de, por ejemplo, comprar una radio. “No puedo conocer todas las reglamentaciones, así como una persona de derecho no puede saber todas las leyes”, fue la defensa de Cruz.

De igual manera, en un momento de su declaración, el exfuncionario se quebró al referirse a lo ocurrido cuando llegó a Río Gallegos y se puso en contacto con las familias. “Yo llegué y fui a la casa de Iturra, me junté con su mujer, que tenía muchos hijos, y me conmovió. Le di plata netamente por la pérdida porque era algo que ella necesitaba. También ayudé a que la familia de Sosa pudiera venir desde Salta. No es nada alegre, yo lo hice de buena fe, todo se hizo de corazón. Lamentablemente, todo terminó como terminó”, dijo con la voz entrecortada.

Para concluir, Cruz sostuvo que el caso se podría haber evitado “si esperaban a que se hubieran hecho todos los trámites”.

Testigos

Tras el tenso momento, llegó la apertura del debate con el testimonio de Gabriela, hermana de Sosa, quien contó cómo había sido aquella fatídica jornada. “Me avisó quien era mi pareja. Le dije que fuéramos al hospital, pero nos llevaron a ese lugar”, dijo en referencia al predio donde se realizaban los trabajos con la antena.

El estado en el que había quedado la antena. FOTO: JOSÉ SILVA/LA OPINIÓN AUSTRAL

“Diego nos dijo que era un trabajo para una radio radical. Fue toda una negligencia, era algo raro. Yo no quería que estuviera ahí porque sabíamos que eso lo tenía que hacer un profesional”, aseguró.

Sobre las circunstancias del suceso, Gabriela indicó que la noche anterior Diego había ido a pedirle “a mi pareja, que trabajaba en una empresa de telecomunicaciones, que le prestara un arnés. No tenía equipo de protección ni de seguridad”, recordó visiblemente emocionada.

“Diego hablaba con Iturra y se enteró de que Jorge Cruz le había dicho que hicieran más de los 30 metros reglamentarios. Ese día solo nos dejó una caja de herramientas y se fue. Es mentira que pagó el velorio de mi hermano. Esto es algo que se pudo haber evitado”, concluyó.

La jornada continuó con los testimonios de personas que estuvieron en la zona al momento del lamentable suceso. Para este jueves se espera que declaren profesionales que trabajaron durante la instrucción y, posteriormente, se desarrollen los alegatos de las partes.

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