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La decisión de la Justicia de liberar a dos jóvenes, esperando que estos recapacitaran por lo que cometieron, generó indignación. Una vez que se supo que, pese a haber pasado una semana tras las rejas, volvieron a delinquir.
Se trata de unos jóvenes de 19 y 24 años del barrio Belgrano de Río Gallegos que, en la jornada del lunes, fueron demorados por el personal del Comando de Patrullas, cuando les encontraron algunos elementos que, desde un primer momento, se pensaba que habían sido frutos de un delito.
Volviendo en el tiempo, todo comenzó en la jornada del lunes pasado, cuando el personal de la Comisaría Primera de la Policía había demorado a los delincuentes por una causa de robo calificado. Luego de unos días, el Juzgado de Instrucción Penal de turno dispuso que fueran liberados, tras haber pagado una fianza.
“La Justicia los largó viernes, ahora de nuevo estaban robando“, expresó una fuente policial a La Opinión Austral, sobre la situación más que particular de estos jóvenes que, pese a haber estado algunos días detenidos en la Comisaría Primera, ahora se encuentran en la Seccional Cuarta.
Volviendo al caso del lunes, se supo que fue cerca de las cinco de la tarde, cuando ambos fueron interceptados por las fuerzas de seguridad en la calle Cochabamba, entre Dean Funes y Juan de Garay, con dos cubiertas de auto.
“Nos las regaló el gomero de la avenida Gregores“, fue la coartada que ellos les dijeron a los policías, pero esta caería momentos después, cuando los agentes se trasladaron hasta ese lugar y se entrevistaron con el encargado que les negó tal situación.
En paralelo, se supo que sobre los jóvenes pesaban medidas cautelares en su contra y, mientras se hacían las actas correspondientes, apareció un vecino en la escena quien dio más información sobre lo que habría ocurrido minutos antes.
“Yo vi que el más grande descartó algunas cosas en un conteiner“, aseveró y fue acompañado por los policías al lugar donde se secuestraron elementos, que darían cuenta del delito que habían cometido, y las cosas que habían tirado en la basura. Según pudo saber este diario, dentro del contenedor había: un gorro de color negro, un pañuelo de tamaño grande con recuadros de color blanco con negro, un cuchillo de cocina con mango de madera y una campera de mangas largas. En ese momento, el mayor de los acusados intentó escapar, pero fue interceptado por las autoridades, en cuestión de segundos, antes de que lograra su cometido.
Cuando los efectivos hacían esto, supieron el trasfondo: los jóvenes se habían apoderado de las cubiertas en un predio lindante, ubicado al costado de una conocida sede central de un local comercial que se dedica a la venta de herramientas y elementos para la construcción. Los imputados fueron llevados a la comisaría y se hicieron las pericias correspondientes en el lugar
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