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La capital santacruceña vivió un fin de semana marcado por el ritmo constante de los patrullajes y el destello preventivo de las balizas iluminando la vía pública. En un contexto donde la seguridad ciudadana es una demanda permanente y vital para la paz social, la Policía de Santa Cruz decidió pasar a la acción directa, ejecutando un amplio operativo de prevención que abarcó los principales barrios y polos comerciales de Río Gallegos.
Bajo estrictas órdenes operacionales y de servicio dispuestas por la Jefatura, el objetivo de la cúpula policial fue claro: marcar el terreno, disuadir cualquier intento de ilícito y devolverle la tranquilidad al vecino, indicaron fuentes policiales consultadas por La Opinión Austral. No se trató de una simple guardia rutinaria, sino de un dispositivo táctico estructurado para blindar la ciudad. La estrategia combinó patrullajes dinámicos en las zonas más vulnerables del mapa urbano, paradas de identificación en esquinas estratégicas y rigurosos controles vehiculares destinados a fiscalizar el tránsito vehicular y motorizado.
El músculo de esta intervención en las calles estuvo a cargo de los efectivos de las distintas Comisarías locales, quienes conocen de primera mano la dinámica de cada jurisdicción. Para garantizar el impacto y la efectividad del cerrojo, contaron con el respaldo logístico y humano de áreas operativas especializadas de la fuerza provincial. Esta sinergia permitió sostener una custodia activa, haciendo especial foco en las inmediaciones de los locales comerciales y las avenidas principales, espacios que suelen convertirse en un imán para el delito de oportunidad, los hurtos o los arrebatos durante los días de descanso.
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