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La misteriosa e imprevista desaparición de Alfredo Abel Morales Roa, un vecino de 81 años Río Gallegos, continúa movilizando a los cuerpos de rescate y manteniendo en vilo a la opinión pública santacruceña. A más de un mes de aquel 7 de agosto en que se perdió todo contacto con su entorno, la Policía de Santa Cruz junto a la Dirección General de Bomberos sostienen un despliegue operativo ininterrumpido en la geografía urbana y periférica de Río Gallegos.

Durante la mañana de este miércoles, las tareas se trasladaron a los espejos de agua ubicados en los márgenes de la ciudad, en una nueva jornada de búsqueda que volvió a cerrar sin hallazgos positivos.

Los móviles en uno de los espejos de agua. FOTO: POLICÍA SANTA CRUZ

El perfil de Morales Roa aporta elementos clave para comprender la complejidad de los rastrillajes. Residente del barrio Náutico, el adulto mayor vivía solo y se desempeñaba activamente como recolector de chatarra. Conocedor como pocos de la fisonomía riogalleguense, solía realizar extensas caminatas a pie por senderos informales, terrenos descampados y avenidas de circunvalación.

A la dificultad propia de su hábito de desplazamiento se suma un obstáculo tecnológico determinante: el vecino no utilizaba teléfono celular, lo que imposibilitó a los peritos policiales aplicar el rastreo por triangulación de antenas de telefonía móvil y obligó a volcar toda la investigación sobre testimonios y el archivo de videovigilancia.

Alfredo Morales Roa en el supermercado. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

En ese terreno analógico de la pesquisa, las cámaras de seguridad jugaron un papel trascendental para reconstruir sus últimos pasos. Tal como lo informó de manera exclusiva La Opinión Austral, registros de un supermercado local captaron al abuelo realizando compras días posteriores a la fecha inicial reportada como su desaparición. Ese material fílmico permitió a las brigadas de la División de Investigaciones precisar con exactitud la indumentaria que vestía al momento de internarse en la vía pública, orientando la difusión del pedido de paradero a nivel provincial y nacional.

En el marco de la continuidad de las medidas ordenadas por la Justicia, la mañana de este miércoles estuvo marcada por una intensa inspección en las afueras de la ciudad. Entre las 10:00 y las 12:00 horas, efectivos de la División Grupo Especial Zona Sur de Bomberos acudieron a la intersección de las calles Facón Grande y José Ramón González. En ese sector periurbano, dotado de lagunas y acumulaciones de agua, el personal desplegó una unidad de rescate acuático para sondear el fondo y las orillas de los estancamientos. Pese al riguroso rastrillaje de los buzos y rescatistas, el procedimiento concluyó con resultados negativos.

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