La conmoción no da tregua en Río Gallegos tras el luctuoso desenlace ocurrido la noche del viernes en la Comisaría Séptima, donde un hombre de 36 años falleció momentos después de ser aprehendido por un caso de violencia de género. Mientras la Justicia avanza en los peritajes para determinar las causas de la muerte, la mañana de este lunes la atención informativa se trasladó al corazón del barrio San Benito. Hasta allí llegó el móvil de exteriores de LU12 AM680 para reconstruir el punto de partida de este drama: el Gimnasio Municipal “Indio Nicolai“, el refugio al que acudió desesperado un nene de 10 años para salvar a su madre.
En un diálogo revelador y cargado de sensibilidad con la Decana de la Patagonia, la directora del establecimiento deportivo, Roxana Russo, detalló la secuencia vivida en el predio municipal ubicado justo enfrente del complejo de departamentos donde se desencadenaron los hechos. Al ser consultada sobre cómo arrancó la situación esa noche, la funcionaria recordó la irrupción del pequeño: “Sí, el viernes por la noche se acerca el menor, que es un nene que viene a las actividades del gimnasio, pidiendo auxilio para que los profes llamen a la policía porque el padrastro le estaba pegando a la mamá”.
La presencia del menor en el recinto no era casual. Se trataba de un alumno regular del gimnasio que encontraba en ese espacio un lugar de pertenencia. Ante la repregunta sobre si conocían el contexto violento que rodeaba al niño, Russo explicó las sospechas previas y la tensión advertida: “Por ahí él nos contaba algo, pero nada concreto. O sea, yo tuve oportunidad de hablar con la mamá y me decía que no, que estaba todo bien, pero bueno, yo sentía que el nene estaba con tensión”.
El dispositivo de contención humana se activó de inmediato gracias al compromiso de los trabajadores que se encontraban en el lugar a esa hora de la noche. “Teníamos a la profe de fútbol y al de funcional. Entonces ellos fueron quienes auxiliaron a nuestro alumno porque era parte de nuestro gimnasio”, relató Russo sobre la reacción de los docentes. Asimismo, valoró la celeridad del accionar policial tras la alerta telefónica efectuada desde el gimnasio: “Yo no estuve, estuvieron ellos y me contaron. Llaman a la policía, vinieron muy rápido y trajeron al nene al gimnasio para resguardarlo mientras la policía actuaba en el domicilio”.
En el aire de LU12 AM680, desde los estudios, los periodistas remarcaron la pesada carga social que muchas veces asumen los profesores de educación física al detectar problemáticas complejas en niños y adolescentes que van más allá del deporte. Al respecto, Russo enfatizó la labor preventiva que venían realizando con el pequeño dada la cercanía de su vivienda: “Sí, sí. Igual veníamos con unas situaciones medias raras. Y siempre le dijimos al menor que cualquier cosa no dude en venir al gimnasio porque vive enfrente y era muy habitué, una parte nuestra de acá. Entonces siempre fue: ‘si te pasa algo, vení que acá estamos para ayudarte’, a él y a todos los nenes de nuestro gimnasio. Somos una contención para ellos”.
La labor de los gimnasios municipales en los barrios periféricos de Río Gallegos excede largamente la mera práctica recreativa o deportiva; se consolidan como verdaderos faros institucionales y redes de contención comunitaria en sectores donde las vulnerabilidades sociales suelen golpear con mayor dureza. Así lo reafirmó Russo al cierre de la entrevista: “Sí, estamos para eso. Más allá de las actividades, somos una familia y los gimnasios son contención para los chicos. Muchas veces vienen y recurren a nosotros, los tenemos todo el día, les preguntamos cómo están en la casa y la idea es contenerlos”.
Con la investigación judicial en manos de la Gendarmería Nacional por orden del Juzgado de Instrucción N° 3 y a la espera de los resultados definitivos de la autopsia sobre el cuerpo del agresor fallecido, el caso sigue conmocionando a Río Gallegos.
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