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En escenarios donde la diferencia entre la resolución favorable y un desfecho trágico depende de la calma y la precisión analítica, la capacitación permanente resulta determinante. Bajo esa convicción, la provincia de Santa Cruz asumió un rol protagónico al organizar el I Encuentro Internacional de Equipos de Negociación Policial, un espacio de intercambio federal y regional promovido por el área especializada de la Policía de Santa Cruz bajo el lema Verbum Habe Potestatem (la palabra tiene poder).
La jornada, desarrollada este martes 29 de septiembre, articuló la experiencia de trece unidades de primera línea operativa. Tal como lo informó La Opinión Austral, diseñada bajo una modalidad sumamente ágil, cada una de las delegaciones contó con un bloque de trece minutos para volcar sus metodologías, aprendizajes y diagnósticos de campo. En la nómina de expositores confluyeron comitivas de Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Catamarca, Corrientes, Formosa, Misiones, Tucumán, Buenos Aires y Santa Cruz, junto con representaciones de la República del Ecuador y de escuadrones de respuesta especial de Brasil, como el GATE y el Batalhão de Operações Policiais Especiais (BOPE).
Al término de la actividad, el comisario Elbio Ramírez, al frente del Equipo de Negociación Policial de la provincia anfitriona, brindó un balance detallado de las discusiones mantenidas en diálogo con La Opinión Austral. El jefe policial ponderó el alcance técnico del espacio al señalar que “estuvieron conectados 13 equipos con más de 52 personas, participando de forma individual o desde sus bases”. En esa misma línea, Ramírez remarcó el valor del material presentado al manifestar que “las exposiciones resultaron muy interesantes, abordando la composición de cada equipo y sus distintos protocolos policiales”.
Durante el análisis del panorama cotidiano que enfrentan las fuerzas en el terreno, emergió con claridad un viraje paradigmático en los motivos de intervención. Si bien la disciplina nació orientada a la resolución de secuestros o tomas de rehenes, en la actualidad el mayor porcentaje de llamadas responde a estados de desesperación individual y tentativas de autoeliminación. Sobre este cambio de tendencia, el comisario Ramírez explicó que “el eje principal de la jornada fueron las intervenciones ante personas en crisis suicida, especialmente en el norte del país, lo que obligó a adecuar los equipos tácticos y de negociación”. Profundizando en las razones de esta reestructuración, el titular del área precisó que “aunque originalmente las negociaciones se enfocaban en tomas de rehenes, la creciente complejidad de los casos de personas con intención de quitarse la vida motivó a varios equipos a cambiar sus protocolos”.
A la par de la actualización doctrinal, la incorporación de herramientas tecnológicas para el seguimiento y soporte de las operaciones ocupó un apartado sustancial de las exposiciones. En relación con este bloque, Ramírez refirió que “posteriormente, se abordó la aplicación de tecnologías en este tipo de situaciones críticas“, un factor que permite diagnosticar escenarios con mayor nivel de certeza y sostener los canales de diálogo en momentos de extrema vulnerabilidad.
Otro de los pilares que atravesó el encuentro fue la salud integral del propio personal abocado a estos operativos de alta demanda psicológica. El impacto acumulativo de gestionar contingencias dramáticas requiere mecanismos profilácticos e intervenciones posteriores al evento para resguardar la estabilidad de los operadores. Ramírez detalló que “la jornada concluyó con el área de salud mental, centrada en el impacto emocional que sufren los negociadores y el equipo completo tras intervenciones de alto estrés”. A su vez, remarcó la concordancia de las delegaciones sobre este aspecto al afirmar que “se enfatizó la importancia de aplicar técnicas de desactivación y seguimiento para evitar la frustración y prevenir el estrés postraumático”.
En lo que respecta a las experiencias institucionales más destacadas del bloque, el comisario resaltó que “en esta sección se destacó la presentación de Misiones, y el cierre estuvo a cargo de la Policía del Ecuador con la conformación de nuevos equipos y la modificación de sus protocolos”. A modo de síntesis de la cumbre organizada desde el territorio santacruceño, Ramírez concluyó expresando que “la jornada fue muy completa y fructífera, promoviendo el intercambio de ideas y contactos entre los participantes“.
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