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El paso de los días no detiene la búsqueda. Por el contrario, obliga a los investigadores a ampliar recorridos, revisar nuevos sectores y volver sobre lugares que ya fueron inspeccionados en Río Gallegos. Este sábado se cumple un mes desde la desaparición de César Agustín Aguilar Pérez, uno de los dos vecinos cuyo paradero continúa siendo un misterio en la capital santacruceña.
Las fuerzas de seguridad mantienen activo el operativo para localizar a Alfredo Abel Morales Roa, de 81 años, cuya desaparición también mantiene en vilo a familiares y allegados.
Durante la jornada del viernes se concretó un nuevo despliegue sobre la zona costera de Río Gallegos. Personal de la División Grupo Especial Zona Sur realizó un patrullaje terrestre y recorrió el sector del estuario con un cuatriciclo Honda de 300 centímetros cúbicos, buscando indicios que pudieran contribuir a establecer el paradero del adulto mayor.
El procedimiento se extendió desde las 17:40 hasta las 20:00, pero nuevamente el resultado fue negativo. La desaparición de César Aguilar Pérez representa una de las investigaciones que más tiempo lleva movilizando recursos en la capital provincial.
El hombre fue visto por última vez hace un mes y, desde entonces, distintos equipos policiales recorrieron sectores urbanos, la costanera, la franja próxima a la ría y zonas periféricas en procura de algún indicio que permita determinar qué ocurrió.
La investigación tuvo entre sus principales elementos una imagen registrada por cámaras de seguridad que permitió ubicar a Aguilar caminando hacia el sector de la ría local. Ese registro orientó parte de los primeros rastrillajes hacia la zona costera.
A este escenario se suma la desaparición de Alfredo Abel Morales Roa, un vecino de 81 años cuyo paradero tampoco pudo ser establecido.
En su caso, las dificultades investigativas estuvieron relacionadas, entre otros aspectos, con la falta de un teléfono celular que permitiera reconstruir sus movimientos mediante información de antenas. Por ese motivo, los registros de cámaras de seguridad y los testimonios aportados por vecinos adquirieron especial relevancia.
La Policía logró establecer algunos movimientos previos del hombre, incluso a partir de imágenes obtenidas en un comercio. Sin embargo, esos datos todavía no permitieron determinar dónde se encuentra
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