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Un desperfecto eléctrico en el interior de una vivienda familiar ubicada sobre la transitada Avenida Balbín de Río Gallegos amenazó con desatar un incendio de grandes proporciones. Sin embargo, lo que pudo ser una catástrofe patrimonial y humana quedó reducido a un trago amargo gracias a la sangre fría y la intervención oportuna de los propios dueños de casa.
Todo comenzó pasadas las 19:00 horas en un inmueble situado a la altura del 1500 de la mencionada arteria capitalina. Un fuerte olor a quemado y chispazos inusuales alertaron a la familia sobre un peligro inminente. El foco del conflicto se encontraba en el corazón del sistema energético del domicilio: la caja térmica había entrado en cortocircuito y las llamas comenzaban a ganar terreno con rapidez sobre los materiales plásticos y el cableado.
Tras el llamado desesperado al sistema de emergencias, la alerta fue irradiada por la Central, movilizando de inmediato a una dotación de la División Cuartel Central (Cuartel 1°). Al llegar al lugar con los equipos de ataque y respiración autónoma listos para intervenir, los efectivos bomberiles se encontraron con un escenario que trajo alivio: el principio de incendio ya había sido contenido y sofocado por los moradores, quienes actuaron con celeridad antes de que el fuego se propagara hacia el resto de las habitaciones.
Lejos de dar por concluida la tarea y subirse nuevamente a la autobomba, los especialistas procedieron a aplicar el protocolo de rigor. Según pudo saber La Opinión Austral, los bomberos realizaron una exhaustiva inspección preventiva en las instalaciones y ejecutaron maniobras de enfriamiento sobre la zona afectada para neutralizar cualquier punto de temperatura elevada que pudiera generar una reignición, un peligro latente en los siniestros de origen eléctrico.
Las pericias posteriores desarrolladas en el sitio confirmaron que el origen del evento fue estrictamente accidental, desencadenado por una contingencia técnica y una posible sobrecarga en la caja térmica del domicilio.
El operativo, que se extendió desde las 19:01 hasta las 19:50 horas, evidenció el nivel de respuesta articulada de las fuerzas de seguridad e instituciones de la capital santacruceña. En el lugar no solo trabajó el personal bomberil, sino que la escena fue asegurada por efectivos de la Comisaría Sexta y del Comando de Patrullas, quienes garantizaron el ordenamiento del tránsito en una avenida que, a esa hora, cuenta con un intenso flujo vehicular. Asimismo, y a modo preventivo, arribó una ambulancia del nosocomio local, aunque afortunadamente ningún vecino requirió asistencia médica por quemaduras o inhalación de humo.
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