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La madrugada de este viernes tuvo un sobresalto de los que nadie quiere vivir en Puerto Deseado. Cuando la mayoría de los vecinos descansaba, el resplandor de las llamas y el sonido de las sirenas marcaron el inicio de un operativo de emergencia de gran magnitud sobre la calle Belgrano, donde un incendio generalizado afectó a una vivienda y puso a prueba la capacidad de respuesta de los Bomberos de la Policía de la provincia de Santa Cruz.
Según pudo saber La Opinión Austral, las unidades 627 y 217 trabajaron de manera conjunta para enfrentar un escenario complejo desde el primer minuto. Al arribar al lugar, el fuego ya se encontraba declarado en una construcción de material ligero, una condición que eleva de forma considerable el riesgo de propagación, especialmente en zonas urbanas donde las viviendas suelen estar a escasa distancia unas de otras. En ese contexto, cada segundo cuenta y cada decisión técnica puede marcar la diferencia entre un siniestro controlado y una tragedia de mayores dimensiones.
El cuadro que encontraron los efectivos era crítico. Las llamas se desarrollaban con intensidad y el calor comenzaba a comprometer distintos sectores de la estructura. Frente a ello, se adoptó una estrategia combinada que incluyó entrada forzada al inmueble, una maniobra habitual cuando el acceso se encuentra cerrado y es necesario actuar con rapidez para atacar el foco desde el interior. Esta acción permitió ganar tiempo valioso y avanzar sobre el núcleo del incendio.
En paralelo, se desplegaron líneas de ataque ofensivo y defensivo de manera simultánea. El ataque ofensivo, orientado a ingresar y combatir el fuego desde adentro, se complementó con una labor defensiva destinada a enfriar sectores externos y evitar que las llamas se extendieran hacia viviendas linderas o alcanzaran otros puntos críticos. Este trabajo coordinado, que exige precisión, comunicación constante y experiencia operativa, fue clave para lograr un control total del siniestro.
Con el correr de los minutos, el esfuerzo de los bomberos comenzó a dar resultados. El fuego fue contenido, se redujo la carga térmica y se evitó que la situación escalara. Finalmente, el operativo concluyó sin que se registraran víctimas ni personas lesionadas, un dato que, en este tipo de escenarios, adquiere un valor enorme y se convierte en el principal indicador de éxito.
En cuanto al origen del incendio, las primeras evaluaciones señalaron una contingencia eléctrica como causa probable, vinculada a conexiones múltiples en una de las habitaciones de la vivienda.
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