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La crudeza del clima en nuestra región nos obliga a mantener los sistemas de calefacción encendidos a toda hora, pero un mínimo descuido en el interior del hogar puede transformar el confort en una verdadera pesadilla. Esto fue precisamente lo que ocurrió durante la tarde de este miércoles en pleno centro de Río Gallegos, cuando un principio de incendio encendió todas las alarmas en una vivienda ubicada sobre la calle Chile al 200 y requirió el despliegue inmediato de las fuerzas de emergencia.

El reloj marcaba exactamente las 18:01 cuando la central de comunicaciones policiales irradió una alerta urgente hacia las dependencias de bomberos. Según pudo saber La Opinión Austral, el reporte indicaba la presencia de abundante humo proveniente del interior de un inmueble residencial en una de las zonas más transitadas de la capital santacruceña.

Ante la premura que exigen los siniestros en áreas densamente pobladas, una dotación de la División Cuartel 2° se desplazó rápidamente hacia el lugar del hecho. Al arribar, los uniformados ingresaron al domicilio con los equipos de primera intervención listos para actuar, pero se encontraron con un escenario que ya había comenzado a ser neutralizado gracias a los reflejos y el instinto de supervivencia de la dueña de casa.

Tras realizar una inspección ocular en los ambientes de la vivienda, los efectivos bomberiles constataron que el foco ígneo se había originado de manera estrictamente accidental en uno de los dormitorios. La mecánica del siniestro es, lamentablemente, una de las más comunes en las estadísticas patagónicas: la excesiva cercanía entre el material textil altamente combustible y una fuente de calor directa. En este caso, el fuego se desató cuando un colchón y una cortina entraron en contacto con la elevada temperatura que emanaba un calefactor que se encontraba encendido.

Si bien la propietaria, en una valiente y arriesgada maniobra inicial, logró sofocar las llamas vivas por sus propios medios antes de la llegada de los rescatistas, el protocolo de bomberos no permite dejar cabos sueltos. Cuando se trata de colchones y somieres, el fuego suele “esconderse” en el interior de la gomaespuma y los resortes, generando una combustión lenta que puede desatar una reignición violenta horas más tarde.

Para conjurar cualquier tipo de riesgo latente, el personal técnico procedió a realizar mediciones de temperatura sobre los materiales afectados. Al confirmar que aún existía peligro, los bomberos retiraron preventivamente el somier dañado hacia el sector exterior de la vivienda y efectuaron tareas de enfriamiento.

El operativo culminó con éxito a las 18:18 horas, sin que se registraran personas lesionadas, con principio de asfixia, ni daños estructurales de mayor magnitud en la propiedad. Tras brindar las recomendaciones de seguridad pertinentes a la angustiada vecina, la unidad retornó a su base operativa.

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