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La mañana del domingo en Río Gallegos, que para muchos suele estar asociada al descanso o a los primeros movimientos tranquilos del día, volvió a quedar atravesada por una escena que se repite con una frecuencia que ya no sorprende, pero sí preocupa. Un nuevo siniestro vial, con el alcohol como factor determinante, se produjo en la intersección de las calles Córdoba y Alberdi, una esquina del casco céntrico que carga con un historial de accidentes y que volvió a ser noticia por un impacto de consideración.

De acuerdo a la información a la que tuvo acceso La Opinión Austral, a través de fuentes consultadas, se pudo saber que eran poco después de las 9:30 cuando un Fiat Palio y un Volkswagen Bora colisionaron de manera violenta en ese cruce urbano. Según los primeros datos recabados en el lugar, el Palio era conducido por una mujer mayor, de aproximadamente 70 años, que circulaba por Alberdi y contaba con prioridad de paso. Tras el choque, y pese a encontrarse consciente, fue trasladada de forma preventiva al Hospital Regional, una decisión que responde tanto a la intensidad del impacto como a su edad, un factor que siempre obliga a extremar cuidados médicos.

El frente del Palio quedó destrozado. FOTO: JUAN PALACIOS/LA OPINIÓN AUSTRAL

La otra parte involucrada fue un joven de alrededor de 20 años que manejaba el Bora. De acuerdo con la información surgida en el lugar, el conductor presentaba signos evidentes de ebriedad. Si bien no requirió traslado sanitario y se retiró por sus propios medios, quedó alcanzado por las actuaciones que se iniciaron a partir del hecho, en un contexto donde la conducción bajo los efectos del alcohol sigue siendo una de las principales causas de siniestros graves en la ciudad y en la provincia.

Los daños materiales reflejaron la magnitud del impacto. Restos de ambos vehículos quedaron esparcidos sobre la calzada, lo que obligó a ordenar el tránsito en una zona de alta circulación, incluso en horario dominical. En el Fiat Palio se observó el despliegue del airbag, un indicio claro de la violencia de la colisión y, al mismo tiempo, un elemento de seguridad que pudo haber sido clave para amortiguar las consecuencias físicas para la conductora.

El lateral derecho del Bora quedó destruido. FOTO: JUAN PALACIOS/LA OPINIÓN AUSTRAL

La Agencia Provincial de Seguridad Vial (APSV) fue la primera en arribar al lugar, en parte porque sus agentes se encontraban a escasos metros cuando ocurrió el hecho. Fueron quienes brindaron la asistencia inicial a la mujer hasta la llegada de otros recursos. Sin embargo, el operativo no estuvo exento de tensión. Según pudo saber este diario, algunos efectivos fueron agredidos por un grupo de jóvenes que se acercaron tras el siniestro, generando momentos de desorden en una escena que ya de por sí requería máxima concentración para preservar la seguridad de todos.

La Comisaría Segunda tomó intervención por jurisdicción y continuó con las tareas para establecer con precisión la mecánica del choque. Peritajes, testimonios y el análisis de la posición final de los vehículos serán claves para reconstruir lo sucedido en una esquina que, por su diseño y flujo vehicular, suele ser señalada por vecinos como un punto conflictivo.

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