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Una densa humareda y el avance de las llamas en el Vaciadero Municipal de Puerto Deseado encendieron las alarmas durante la noche de este miércoles, cuando se detectó un foco ígneo de consideración dentro de la zona de cavas del predio.
El incidente comenzó a registrarse minutos antes de las ocho de la noche, momento en que el personal del predio advirtió la presencia de fuego en dos cavas destinadas a la disposición de residuos urbanos. Ante el riesgo inminente de que el viento característico de la zona atizara las brasas y dispersara el material encendido hacia el exterior del predio, se solicitó la intervención urgente de las fuerzas de seguridad y de los equipos de emergencia comunales.
Respondiendo a la alerta, una dotación de la División Cuartel 4° de Bomberos se desplegó rápidamente en el lugar con una unidad operativa. Tras evaluar el terreno y la dirección de las corrientes de aire, los efectivos tendieron una línea devanadera para cercar el foco ígneo y concentrar los esfuerzos de extinción directamente en el corazón de las cavas afectadas. La estrategia principal estuvo orientada a encajonar el fuego dentro de los márgenes de los fosos de vertido y cortar cualquier posibilidad de propagación hacia la masa de desperdicios adyacente.
Para garantizar el abastecimiento ininterrumpido de agua durante la maniobra, el procedimiento contó con la colaboración inmediata de la Secretaría de Obras Públicas Municipal, que aportó un camión cisterna comunal. Este trabajo de logística combinada resultó determinante para mantener la presión de caudal requerida y enfriar las capas más profundas de material vegetal y de desecho en combustión.
El operativo se extendió entre las 20:00 y las 22:10, momento en que las cuadrillas lograron sofocar el grueso de las llamas y declarar el foco bajo control. Tras las tareas de extinción, los peritos de la fuerza procedieron a inspeccionar el área para determinar el origen del siniestro. Los peritajes concluyeron que el incendio tuvo un desencadenante accidental: la presencia de brasas mal apagadas que habían sido volcadas previamente entre los desperdicios domiciliarios e entraron en contacto con material altamente combustible.
Una vez neutralizado el peligro de propagación y verificada la ausencia de calor en los bordes del foso, los servidores públicos coordinaron un esquema de rondines preventivos nocturnos para monitorear el sector durante la madrugada. Tras certificar que no se registraron lesionados entre el personal de intervención ni daños sobre la maquinaria municipal, la dotación de bomberos retornó a su base sin novedades operativas.
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