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El frío de la mañana patagónica se mezcló con el dolor y la esperanza este domingo en Río Gallegos, donde, tras el tradicional izamiento dominical, Luis Maidana, padre de Soledad Maidana, alzó su voz en un ruego desesperado por justicia. A solo horas de que se inicie el juicio oral contra Ivar Simón Martens este miércoles 26 de noviembre, la familia de la joven, ex integrante del Servicio Penitenciario Provincial que perdió la vida en un incidente de tránsito el 22 de febrero de 2024, exige al Tribunal que no considere la muerte de Soledad como un simple accidente.

Soledad Maidana, la víctima, era subayudante en el Servicio Penitenciario Provincial.

Luis Maidana, firme en su pedido, fue categórico al corregir la terminología utilizada: “Yo vivo repitiendo de que no son accidentes. Si se pudo haber evitado, no son accidentes, sino que son siniestros viales”. Esta distinción no es semántica; es la llave que la familia busca para cambiar el paradigma judicial del caso. La querella pide que la causa sea tratada como un homicidio simple con dolo eventual.
El juicio, que se llevará a cabo ante María Alejandra Vila, Marcelo Bersanelli y Jorge Yance, concentra toda la fe de los Maidana. “Estamos con con toda la fe en Dios principalmente, que es lo que nos mantiene a nosotros como creyentes, esperando que la justicia que imparte el hombre, que sea una justicia con todas las palabras, con mayúscula, que no sea una justicia débil”, expresó el padre de Soledad.

Los datos

La solidez del pedido de cambio de carátula de la familia se basa en los hechos ocurridos aquel fatídico día. Luis Maidana detalló al móvil de LU12 AM680 el cúmulo de irresponsabilidades que, a su criterio, configuran el dolo eventual. Ivar Simón Martens conducía a exceso de velocidad, con un alarmante nivel de alcohol en sangre y “los análisis toxicológicos arrojaron positivo para THC, el principal metabolito de la marihuana” dijo el padre de la joven fallecida.

Ivar Simon Martens fue imputado de homicidio por chocar con su camioneta la parte izquierda de un auto donde murió Soledad Maidana. FOTO: LA OPINIÓN AUSTRAL

Pero el factor que más peso le da a la querella es la advertencia ignorada. Maidana reveló que dentro del habitáculo de la camioneta, los acompañantes del conductor, le pidieron reiteradamente que redujera la velocidad, ya que temían por sus propias vidas. El imputado, según el padre de la víctima, “hizo caso omiso a esto. Y siguió apretando el pie en el acelerador y desencadenó la tragedia que se llevó la vida de mi hija, Soledad Maidana”.
En un crudo y fuerte relato, Maidana no se guardó nada: “A raíz de qué? De que, como lo dije siempre, un borracho y falopero conduciendo con exceso de velocidad con 1,9 alcohol en sangre, dando positivo para THC.no respetando el cartel de pare” enumeró. Es por estos elementos que la familia insiste en que no se trata de un homicidio culposo, sino de una decisión consciente que elevó el riesgo de manera intolerable.

La solitaria lucha

Sin embargo, quizás el golpe más duro para la familia ha sido la absoluta falta de humanidad por parte del imputado y su entorno. Maidana confirmó que, desde el incidente, “Jamás, como lo lo he manifestado en oportunidades anteriores, jamás nadie nos tiró una palabra de condolencias”.

Los familiares de Soledad recorrieron las calles del centro de Río Gallegos tras el izamiento. FOTO: JUAN PALACIOS/LA OPINIÓN AUSTRAL

La indignación escaló cuando el padre relató la actitud de la madre del acusado: “La mamá se ríe de mi dolor. Se ríe poniendo ‘Me divierte’, poniendo ‘Me gusta’ en los estados que nosotros ponemos en Facebook, pone ‘Me divierte’ las cosas que nosotros pedimos justicia”. Esta frialdad, que el padre describió como una cuestión de vergüenza o búsqueda de reacción, es la imagen más cruda de la impunidad percibida que la familia debe enfrentar.

El motor inagotable de esta lucha son los hijos de Soledad, Martina y Benjamín. Luis Maidana subrayó que ellos están en el momento crucial de su crecimiento donde más necesitan a su madre, y no la tienen.
El padre del dolor concluyó su mensaje con una súplica dirigida directamente al estrado judicial: “Nosotros vamos con la verdad y esa verdad nos tiene que llevar a la justicia que no nos vendan gatos por liebre”. La fe en la justicia humana y divina es lo que los sostiene, buscando “justicia para el descanso de Soledad, para su memoria, para mitigar todo el dolor”.

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