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En el marco de un golpe coordinado entre fuerzas federales, un hombre y una mujer de nacionalidad boliviana fueron interceptados con casi 200 cápsulas de clorhidrato de cocaína alojadas en sus organismos. La pareja, que había despegado horas antes desde el Aeropuerto Internacional de Salta, pretendía abordar un vuelo de cabotaje de conexión con destino final a la ciudad de Río Gallegos, señalada por la investigación como el receptor clave del cargamento.

El procedimiento se concretó durante la jornada del pasado 30 de septiembre y representó el corolario de una paciente investigación judicial iniciada en la provincia de Mendoza.

Agentes de la Unidad de Investigaciones de Delitos Complejos y Procedimientos Judiciales “Mendoza” de Gendarmería Nacional, respaldados por personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), aguardaban el arribo de los sospechosos en la terminal porteña. Al momento del desembarco y tras someter a los viajeros al control del escáner corporal, las pantallas arrojaron imágenes ineludibles: la presencia masiva de cuerpos extraños con la típica fisonomía de cápsulas narco en la zona abdominal de ambos pasajeros.

Los sospechosos tras ser detenidos. FOTO: ARGENTINA

Ante la inminencia de un cuadro de extrema gravedad médica por riesgo de rotura de los envoltorios, la autoridad judicial interviniente ordenó el traslado urgente de la pareja bajo custodia al Hospital General de Agudos “Dr. Juan A. Fernández”.

Según pudo saber La Opinión Austral, en el nosocomio del barrio porteño de Palermo, y tras someterse al protocolo de evacuación médica supervisada, el hombre y la mujer lograron expulsar un total de 199 cápsulas rígidas. El peritaje químico confirmó que contenían un total de 2 kilos y 465 gramos de cocaína de máxima pureza, un volumen significativamente alto para la modalidad de ingesta corporal.

Durante la requisa de sus pertenencias de mano, las fuerzas de seguridad secuestraron además una suma de divisas compuesta por 500 dólares estadounidenses, 2.530 pesos bolivianos y 840.700 pesos argentinos en efectivo, junto con dos teléfonos celulares que serán sometidos a peritajes informáticos para rastrear la agenda de contactos y la celda de conectividad en el destino patagónico.

Lo que reflejó el scaner. FOTO: ARGENTINA

El operativo responde a una exhaustiva trama investigativa articulada por la Mesa de Análisis Criminal de la Región X de Gendarmería Nacional, con la participación cruzada de las Unidades de Inteligencia Criminal de Mendoza y San Juan. Las pesquisas permitieron reconstruir la red de un clan familiar dedicado al acopio de drogas en el norte del país y su posterior distribución en diversos centros urbanos de la Patagonia, teniendo a Río Gallegos como una plaza estratégica de alto valor comercial debido a las características del mercado local.

La investigación  previa

No se trató de un hecho aislado, sino del tercer eslabón desarticulado de una misma estructura. En mayo pasado, las fuerzas federales habían asestado el primer golpe al detener en un micro de larga distancia con destino a San Carlos de Bariloche a una mujer señalada como la presunta coordinadora de la logística, quien trasladaba 184 cápsulas ocultas en el doble fondo de una valija. Un mes más tarde, en junio, las alarmas se encendieron en la localidad mendocina de Lavalle, donde otros dos ciudadanos bolivianos fueron bajados de un ómnibus e internados hasta evacuar 188 cápsulas con un peso total de 2,456 kilogramos de la misma sustancia.

El dinero incautado. FOTO: ARGENTINA

El cerrojo permanente implementado sobre las rutas terrestres y los controles sobre la Vía Bariloche o las trazas nacionales como las Rutas 3 y 40 obligaron a la organización a modificar drásticamente su modus operandi. La presión de las incautaciones previas empujó a la cúpula de la banda a arriesgarse por la vía aérea. El objetivo de migrar hacia los vuelos comerciales de cabotaje respondía a la necesidad de achicar drásticamente los tiempos de viaje -de casi tres días en micro a pocas horas de avión- y esquivar la seguidilla de controles preventivos apostados en los accesos provinciales, apostando a diluirse entre el flujo de turistas y corporativos que vuelan hacia Santa Cruz.

EN ESTA NOTA Aeroparque cocaina droga mula

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