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Una propiedad deshabitada de Río Gallegos, ya conocida por intervenciones anteriores, volvió a ser escenario de un episodio que generó preocupación en el barrio. Pasado el mediodía de este viernes, personal de bomberos debió acudir al lugar ante un llamado que alertaba sobre un presunto incendio de vivienda. Al llegar, los efectivos confirmaron que se trataba de un foco ígneo menor, aunque deliberado, iniciado en el interior del inmueble.
Según pudo saber La Opinión Austral, el aviso inicial daba cuenta de un incendio estructural, una situación que en esta ciudad siempre implica un riesgo significativo. Sin embargo, al arribar la dotación, se constató que el fuego correspondía a la quema de residuos en un sector reducido, de aproximadamente un metro por un metro, dentro de una vivienda abandonada. La ausencia de puertas y ventanas facilitó el ingreso de personas ajenas al lugar, quienes habrían iniciado la combustión.
La intervención estuvo a cargo de la dotación del móvil 1003, integrada por cinco efectivos, que actuaron con rapidez y precisión. Mediante el uso de la línea devanadera, lograron una extinción inmediata del foco, evitando que el calor generado afectara la estructura remanente del inmueble, que ya se encuentra deteriorada por el paso del tiempo y episodios anteriores. La tarea permitió neutralizar el riesgo en pocos minutos y asegurar la zona.
Las pericias realizadas en el lugar determinaron que el origen del fuego fue intencional. Según se informó, autores desconocidos aplicaron llama libre sobre residuos sólidos acumulados en el interior de la vivienda, aprovechando la vulnerabilidad del inmueble y la falta de cerramientos. Este tipo de maniobras, aunque muchas veces minimizadas por su escala, representan un peligro latente para las viviendas cercanas y para quienes circulan por el sector.
Desde la División de Bomberos se remarcó un dato que no pasó inadvertido: la propiedad cuenta con un historial crítico de incendios. Existen varios informes técnicos previos en los registros oficiales que dan cuenta de reiterados focos ígneos en el mismo lugar. Por ese motivo, el inmueble es considerado un verdadero “punto rojo” dentro del barrio, un sitio que requiere atención permanente y medidas de fondo para evitar que estos episodios se repitan.
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