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La causa que desde diciembre mantiene en vilo a Río Gallegos dio este miércoles un giro decisivo. Tras semanas de tareas silenciosas, análisis de cámaras y reconstrucción minuciosa de movimientos, la Policía de Santa Cruz detuvo a un hombre señalado como el principal sospechoso del millonario robo a la histórica ferretería Surco. El dato que más impacto generó en la comunidad es que el aprehendido sería vecino inmediato del comercio asaltado, un detalle que refuerza la hipótesis de un golpe planificado con conocimiento previo del lugar.

De acuerdo a la información a la que tuvo acceso La Opinión Austral, a través de fuentes consultadas, se pudo saber que el procedimiento se concretó el miércoles 14 de enero, luego de una serie de allanamientos realizados en inmediaciones del local ubicado sobre la calle Pasteur al 900, a escasos metros de la ferretería situada en Perito Moreno 485, pleno centro de la capital santacruceña. Allí, personal policial logró detener al sospechoso y secuestrar elementos de interés para la causa, entre ellos documentación y teléfonos celulares que ahora serán sometidos a peritajes exhaustivos.

El frente del local comercial y la tapa de La Opinión Austral tras el hecho. FOTO: LEANDRO FRANCO/LA OPINIÓN AUSTRAL

El robo ocurrió durante un fin de semana de diciembre y desde el primer momento llamó la atención de los investigadores por su modalidad. Lejos de un hecho improvisado, los delincuentes accedieron al interior del comercio a través del techo, realizando un boquete que demandó tiempo, herramientas específicas y un claro conocimiento de la estructura edilicia. No hubo destrozos visibles en el frente del local ni señales de un ingreso forzado tradicional, lo que permitió que el golpe se ejecutara sin levantar sospechas inmediatas.

Una vez dentro del comercio, los autores se dirigieron directamente a las cajas fuertes. De una de ellas sustrajeron 2,6 millones de pesos en efectivo y de otra se llevaron chequeras pertenecientes a distintos bancos, un punto que encendió alertas adicionales ante la posibilidad de maniobras fraudulentas posteriores. La precisión con la que se movieron dentro del local reforzó, desde el inicio, la hipótesis de que los autores contaban con información sensible sobre la disposición interna del comercio y los sistemas de seguridad.

Hubo varios allanamientos simultáneos, uno de ellos junto a la ferreteria donde fue el robo. FOTO: JOSÉ SILVA / LA OPINIÓN AUSTRAL.

La investigación quedó en manos del Servicio Especial de la Comisaría Segunda junto con la División de Investigaciones (DDI) Río Gallegos, que desplegó un trabajo meticuloso durante varias semanas. Entre las medidas adoptadas se incluyó un relevamiento vecinal, la toma de testimonios clave y el análisis detallado de cámaras de seguridad públicas y privadas de la zona céntrica. Esos registros permitieron reconstruir recorridos, horarios y movimientos que terminaron apuntando a un vecino del lugar como principal sospechoso.

Fuentes policiales confirmaron que, hasta el momento, hay un solo detenido en el marco de la causa, aunque la investigación continúa activa. Un segundo sospechoso permanece prófugo y es intensamente buscado. En ese sentido, se realizaron tres procedimientos en total: dos en Río Gallegos y un tercero en la zona norte de la Patagonia, donde se presume que podría estar refugiándose otro implicado o incluso parte del botín sustraído.

El acusado siendo subido al móvil policial. FOTO: JOSÉ SILVA / LA OPINIÓN AUSTRAL.

Los elementos secuestrados durante los allanamientos serán ahora analizados por peritos especializados, con el objetivo de establecer vínculos, comunicaciones y posibles movimientos posteriores al robo. No se descarta que en las próximas horas surjan nuevas imputaciones o medidas judiciales, a medida que avance el análisis de la información recolectada.

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