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Una escena impactante interrumpió la calma de la noche este miércoles en la Ruta Nacional N° 3, a unos 80 kilómetros de la localidad de Río Gallegos, donde dos camiones protagonizaron un siniestro vial que, por sus características, pudo haber tenido consecuencias mucho más graves. La intervención policial y la asistencia médica fueron claves para contener la situación en un contexto siempre desafiante como lo es la circulación nocturna en rutas del sur argentino.
El hecho se registró alrededor de las 23:30, cuando personal de la Policía Caminera con asiento en Güer Aike fue alertado por un presunto despiste. El aviso llegó inicialmente a través de un transeúnte que circulaba por la zona y, minutos más tarde, fue confirmado por una empresa de transporte vinculada a los vehículos involucrados, lo que activó el despliegue de un operativo hacia el lugar indicado.
Al arribar, los efectivos se encontraron con una postal que evidenciaba la violencia del episodio: dos camiones fuera de la calzada, sobre la banquina. Uno de ellos había quedado en posición de “tijera”, una situación riesgosa que suele darse cuando el acoplado pierde alineación con la cabina, mientras que el otro yacía volcado sobre uno de sus laterales. A pocos metros, varias personas asistían a uno de los conductores, quien se encontraba tendido sobre el suelo a la espera de atención médica.
De acuerdo a los primeros indicios recabados en el lugar, el siniestro se habría desencadenado en un momento particularmente crítico. Uno de los camiones estaba siendo remolcado cuando, de manera imprevista, un guanaco irrumpió sobre la cinta asfáltica. La maniobra evasiva, en un contexto de baja visibilidad y con vehículos de gran porte involucrados, habría provocado la pérdida de control que derivó en el despiste y posterior vuelco de ambas unidades.
El conductor del camión volcado fue asistido en el lugar por personal sanitario y posteriormente trasladado al Hospital Regional de Río Gallegos. Allí, los profesionales constataron que presentaba traumatismos producto del impacto, aunque afortunadamente sin lesiones de gravedad. De todos modos, quedó en observación preventiva, una medida habitual en este tipo de episodios para descartar complicaciones posteriores.
En tanto, el otro chofer permaneció en el sitio del siniestro, abocado a resguardar la carga transportada y a coordinar las tareas necesarias para la remoción de los vehículos, una operación que suele demandar varias horas debido al porte de las unidades y a las condiciones del terreno. Según informaron las autoridades, ambos rodados contaban con la documentación en regla.
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