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El hallazgo de un hombre muerto, desnudo y rodeado de más de medio kilo de cocaína en una vivienda de Río Gallegos generó un fuerte impacto y activó una investigación que, en sus primeras horas, estuvo marcada por la sospecha de un posible homicidio. Sin embargo, el avance de las pericias forenses introdujo un giro determinante: la autopsia descartó la intervención de terceros y atribuyó el fallecimiento a causas clínicas graves, en un contexto de salud altamente comprometido.
Tal como lo informó La Opinión Austral, todo comenzó el jueves por la tarde, en una casa ubicada sobre la calle Joaquín González al 500, en el barrio Los Pioneros. Preocupados por la falta de contacto durante varios días, allegados del hombre dieron aviso a la Policía. Minutos después de las 18, efectivos de la División Comisaría Tercera ingresaron al domicilio y se encontraron con una escena inquietante: el cuerpo sin vida de un hombre de poco más de 40 años, recostado sobre la cama y completamente desnudo.
Las circunstancias del hallazgo encendieron las alarmas. La ausencia de signos evidentes que explicaran la muerte y el estado en el que se encontraba el cuerpo motivaron la intervención de Criminalística, que comenzó a trabajar sobre la hipótesis de una muerte dudosa. Pero el caso sumó rápidamente un elemento que complejizó aún más el panorama: durante la inspección, los uniformados detectaron la presencia de una importante cantidad de cocaína, superior al medio kilo.
A partir de ese momento, la División Narcocriminalidad se incorporó al operativo, en coordinación con las áreas técnicas. Mientras se preservaba la escena, efectivos de distintas dependencias colaboraban en el resguardo del lugar, en un despliegue que reflejaba la gravedad del hecho y la necesidad de no descartar ninguna línea investigativa.
En paralelo, la Justicia avanzó en dos frentes. Por un lado, el Juzgado Provincial de turno tomó intervención para esclarecer las causas de la muerte. Por otro, la Fiscalía Federal de Río Gallegos inició una causa por narcotráfico, a raíz del secuestro de la sustancia.
Sin embargo, el dato más relevante llegó horas después, cuando se conocieron los resultados de la autopsia. Según confirmaron fuentes vinculadas a la investigación a La Opinión Austral, el hombre -identificado como Carlos Mauricio Aducio– falleció a causa de un shock hipovolémico provocado por una gastritis hemorrágica. A ese cuadro se sumaban comorbilidades de peso: cirrosis y obesidad mórbida, condiciones que agravaron significativamente su estado de salud.
Este informe pericial resultó determinante para descartar, en principio, la intervención de terceros en el deceso, lo que desactivó la hipótesis inicial de homicidio. En términos médicos, el shock hipovolémico implica una pérdida masiva de sangre o fluidos, que en este caso se habría originado en una hemorragia digestiva severa, compatible con el diagnóstico de gastritis hemorrágica.
A partir de esta confirmación, los restos del hombre fueron entregados a sus familiares para su correspondiente sepultura, mientras la investigación judicial continúa su curso, aunque con un enfoque diferente.
Pese a la claridad que aportó la autopsia respecto de la muerte, el expediente está lejos de cerrarse. La presencia de más de medio kilo de cocaína en la vivienda abre interrogantes clave sobre el circuito de la droga: su origen, su posible destino y el rol que cumplía la víctima en ese contexto. Fuentes cercanas al caso indicaron que el hombre figuraba en el radar de los investigadores por presuntas actividades vinculadas a la comercialización de estupefacientes, aunque ese aspecto aún debe ser corroborado en sede judicial.
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