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En una jornada marcada por ráfagas que superaron los 120 kilómetros por hora, el Cuartel 19° de Bomberos de la Policía de Santa Cruz debió intervenir este martes en un incendio de grandes dimensiones sobre pastizales en la Ruta Nacional 3, a pocos kilómetros de Río Gallegos. La combinación entre el fuego y el viento feroz generó un escenario de riesgo que obligó a una respuesta rápida, coordinada y precisa.
Según pudo saber La Opinión Austral, el episodio se registró en el kilómetro 2426, en inmediaciones de la Unidad Operativa Chimen Aike, uno de los puntos de control policial más transitados por quienes ingresan o egresan de la capital provincial. Allí, una columna de humo alertó a los efectivos, que rápidamente dieron aviso a la central de bomberos.
Al llegar al lugar, la dotación comprobó que se trataba de un foco ígneo extendido sobre un área de pastura seca, una combinación habitual pero peligrosa en la estepa santacruceña, que este martes se encontraba castigada por el temporal.
Pese al clima adverso, los bomberos trabajaron con elementos de zapa para combatir las brasas incandescentes que amenazaban con reavivarse por efecto del viento. Las ráfagas, que a lo largo del día superaron ampliamente los 120 km/h, complicaron la tarea: cada remolino levantaba chispas y abría la posibilidad de que el fuego retomara fuerza y se propagara hacia los márgenes de la ruta. Aun así, el personal logró contener el foco y avanzar en la extinción final del material inflamable.
La labor se realizó en coordinación con el Puesto de Control Policial Chimen Aike, cuyos efectivos colaboraron en el resguardo del área y en la prevención del tránsito, considerando que la densa cortina de polvo y humo podía reducir notablemente la visibilidad de los conductores. Una vez asegurado el perímetro, los bomberos continuaron con la remoción manual de restos calientes hasta completar la tarea.
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